Imaginar a niños bebiendo vino durante el almuerzo escolar parece hoy algo impensado. Sin embargo, en Francia fue una práctica completamente normal hasta bien entrado el siglo XX, cuando las autoridades comenzaron a cambiar su mirada sobre el consumo de alcohol en menores.
Hasta 1956, era habitual que los alumnos franceses consumieran vino, cerveza o sidra en los comedores escolares. En aquella época, estas bebidas eran consideradas parte de la alimentación cotidiana y muchas familias las veían como un complemento nutricional más que como un producto alcohólico. Incluso en algunas regiones el vino se mezclaba con agua y se consideraba una opción más segura que consumir agua de dudosa calidad.
El cambio comenzó en agosto de 1956, cuando el gobierno francés prohibió servir bebidas alcohólicas a los menores de 14 años en las escuelas. La medida formó parte de una campaña de salud pública impulsada para reducir el consumo de alcohol entre los más jóvenes. Sin embargo, la restricción no fue total: los estudiantes mayores de 14 años todavía podían consumir cantidades limitadas en determinados establecimientos.
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De costumbre aceptada a práctica prohibida
La transformación cultural fue gradual. Durante años, muchos padres y productores vitivinícolas se opusieron a las restricciones porque estaban convencidos de que el vino era beneficioso para la salud y el desarrollo de los niños. En aquella época era común escuchar que ayudaba a combatir microbios, fortalecer el organismo e incluso estimular el intelecto.
Finalmente, en 1981, Francia dio el paso definitivo y prohibió por completo todas las bebidas alcohólicas en los establecimientos educativos. Desde entonces, el agua pasó a ser la única bebida recomendada en los comedores escolares.
Una costumbre que hoy parece increíble
La historia refleja cómo cambian las percepciones sociales con el paso del tiempo. Lo que durante generaciones fue considerado una práctica normal y hasta saludable, hoy resulta difícil de imaginar.
Lejos de ser un mito viral de internet, los registros históricos confirman que miles de niños franceses consumieron vino en la escuela durante décadas, una realidad que muestra hasta qué punto evolucionó los conocimientos científicos y las políticas de salud pública en relación con el alcohol.