Una mujer de Mar del Plata obtuvo un fallo judicial a su favor luego de acreditar que las prótesis mamarias que le habían sido colocadas en una intervención estética se rompieron antes del tiempo esperado, provocándole serias complicaciones de salud y la necesidad de una nueva operación. La sentencia dispuso una indemnización superior a los $29 millones y aplicó además una multa civil contra las empresas involucradas.
La resolución fue dictada por el Juzgado Civil y Comercial N.º 10 de Mar del Plata y marcó un precedente al aplicar criterios de protección al consumidor en un caso vinculado con productos médicos implantables.
Una cirugía que derivó en nuevas intervenciones
La paciente se había sometido a una cirugía estética en 2012. Sin embargo, apenas cinco años después, ambas prótesis presentaron roturas que generaron derrames de silicona y obligaron a una intervención de urgencia.
A partir de esa situación, inició una demanda contra la empresa fabricante de origen francés y contra la firma encargada de comercializar los productos en Argentina.
Según planteó la acción judicial, los implantes contaban con garantías y expectativas de duración muy superiores al tiempo en que finalmente fallaron, lo que derivó en consecuencias físicas y psicológicas para la mujer.
¿Qué argumentaron las empresas demandadas?
Durante el proceso, la fabricante rechazó la existencia de defectos en los productos y sostuvo que la paciente no había cumplido con determinadas condiciones vinculadas a la garantía.
Además, intentó atribuir responsabilidades a terceros, entre ellos el profesional que realizó la cirugía y la distribuidora de los implantes.
Por su parte, la empresa distribuidora aseguró que el deterioro podía responder a factores ajenos a la fabricación, como el paso del tiempo, traumatismos o circunstancias vinculadas con la intervención médica.
El tribunal descartó esos planteos luego de analizar los informes periciales incorporados al expediente.
Los especialistas determinaron que este tipo de implantes posee una vida útil promedio cercana a los 30 años y que los casos de rotura durante los primeros años son poco frecuentes.
Además, se concluyó que no existieron elementos que permitieran atribuir la situación a una mala práctica médica ni a factores externos que justificaran el daño.
Frente a ese escenario, la Justicia entendió que la falla simultánea de ambas prótesis en un período tan corto constituía un indicio relevante de un defecto del producto.
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La indemnización y la multa civil
La sentencia reconoció distintos conceptos indemnizatorios vinculados a las secuelas sufridas por la paciente, entre ellos daño psicológico, daño moral y otros gastos derivados de la situación.
El juez sostuvo que la sanción busca no solo reparar el perjuicio individual, sino también desalentar conductas similares y reforzar la protección de quienes adquieren productos bajo una relación de consumo.
El caso es considerado relevante por especialistas en derecho del consumidor debido a que reafirma la responsabilidad de fabricantes y distribuidores cuando los productos no cumplen con las condiciones de seguridad esperadas.
Además, la resolución destaca la obligación de brindar información clara y garantizar que los bienes comercializados respondan a los estándares prometidos, especialmente cuando se trata de elementos destinados a procedimientos médicos que pueden impactar directamente en la salud de las personas.