Una profunda tristeza invadió a los usuarios del transporte público tras confirmarse el fallecimiento de un histórico conductor. Conocido cariñosamente como Don Ramón o "Gerucho", el hombre se había ganado el corazón de cientos de trabajadores a base de pura empatía y amabilidad detrás del volante.
Había pasado a disfrutar de su jubilación hace un par de años. La noticia de su partida generó una ola de reacciones inmediatas en las plataformas digitales. Familiares, amigos y decenas de pasajeros que compartieron viajes con él de madrugada decidieron volcar sus emociones en sentidos mensajes de despedida.
Los relatos de los vecinos coinciden de manera contundente en destacar su calidad humana. "Excelente chofer y gran ser humano. Si no te veía en la parada, se hacía el que buscaba algo y te esperaba", rememoró uno de los pasajeros que abordaba la unidad en el primer recorrido de las 5 de la mañana.
Las historias sobre su accionar se multiplicaron. Una usuaria recordó cómo le hacía juego de luces o tocaba bocina en el barrio Vinalar cuando la veía salir apurada para ir a sus controles de embarazo. Otro joven relató cómo el chofer lo guió pacientemente con referencias y consejos para que aprendiera a moverse por las calles cuando recién ingresaba a la Escuela de Policía.
"Hacía sentir tan bien con su amabilidad que no éramos invisibles", reflexionó otra usuaria, resumiendo el sentimiento general de una comunidad que hoy despide a un trabajador excepcional que marcó la diferencia en la rutina de todos.