Durante buena parte de su historia, Estados Unidos mantuvo un sistema de segregación racial que condicionaba la vida cotidiana de millones de personas. En distintos estados, las leyes establecían diferencias entre blancos y negros en las escuelas, el transporte, los espacios públicos y el ejercicio de derechos fundamentales.

En ese contexto creció Thurgood Marshall, un joven nacido en Baltimore que terminó convirtiéndose en uno de los abogados más importantes de la lucha jurídica contra la discriminación racial y, décadas después, en el primer afroamericano en ocupar una banca de la Corte Suprema de Estados Unidos.

El 2 de octubre de 1967, cuando prestó juramento como juez asociado del máximo tribunal, no solo inició una nueva etapa de su carrera. También llegó a una de las instituciones más importantes del país después de haber pasado gran parte de su vida utilizando los tribunales para cuestionar las normas que sostenían la segregación.

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De Baltimore a los tribunales

Marshall nació el 2 de julio de 1908 en Baltimore, Maryland, en una familia afroamericana que otorgaba gran importancia a la educación. Su padre, William Canfield Marshall, trabajaba como camarero y participaba activamente en organizaciones de la comunidad negra, mientras que su madre, Norma Arica Marshall, era maestra.

Sus abuelos habían vivido bajo la esclavitud, por lo que Marshall perteneció a una generación que nació después de su abolición, pero que todavía enfrentaba las consecuencias de un sistema de discriminación profundamente arraigado.

Las llamadas leyes Jim Crow establecían la segregación racial en numerosos estados, especialmente en el sur del país. La separación alcanzaba escuelas, transportes, restaurantes y otros espacios públicos, mientras distintas instituciones judiciales respaldaban durante años parte de ese sistema.

Finalmente ingresó en la Facultad de Derecho de la Universidad Howard, en Washington. Allí fue alumno de Charles Hamilton Houston, reconocido abogado que desarrolló una estrategia jurídica destinada a cuestionar las bases de la segregación.

Marshall obtuvo su título en 1933 y comenzó a ejercer en Baltimore. Poco después se incorporó a la NAACP, organización dedicada a la defensa de los derechos civiles de los afroamericanos.

Su trabajo lo llevó a distintos estados del país para representar a personas negras que habían sufrido discriminación, condenas injustas y vulneraciones de sus derechos. Con el paso de los años, su actividad se concentró especialmente en cuestionar la segregación educativa.

Brown contra Board of Education

Una de las principales batallas jurídicas de Marshall llegó a la Corte Suprema con el caso Brown v. Board of Education of Topeka. El conflicto cuestionaba la existencia de escuelas públicas separadas para estudiantes blancos y negros.

Hasta entonces, la legislación había permitido sostener el principio de establecimientos separados siempre que fueran considerados iguales. Marshall y el equipo jurídico de la NAACP buscaron demostrar que esa separación producía una desigualdad incompatible con la Constitución.

El 17 de mayo de 1954, la Corte Suprema resolvió por unanimidad que la segregación racial en las escuelas públicas era inconstitucional.

Su carrera continuó creciendo. En 1961, John F. Kennedy lo nominó para integrar la Corte de Apelaciones del Segundo Circuito. Luego de un proceso de confirmación demorado por la oposición de senadores segregacionistas, Marshall fue confirmado como juez en 1962.

Cuatro años después, Lyndon B. Johnson lo designó como Solicitor General de Estados Unidos, cargo desde el cual se desempeñó como principal representante del gobierno federal ante la Corte Suprema. También fue el primer afroamericano en ocupar esa posición.

El primer juez afroamericano de la Corte Suprema

En 1967 quedó vacante una banca en la Corte Suprema y Johnson eligió a Marshall para ocuparla. La nominación fue anunciada el 13 de junio de ese año y generó un nuevo proceso de confirmación en el Senado.

El Comité Judicial estaba presidido por James Eastland, senador de Mississippi que se había opuesto a distintas iniciativas relacionadas con los derechos civiles. Marshall tuvo que responder preguntas sobre su trayectoria jurídica, sus posiciones constitucionales y su concepción del papel de los tribunales.

Finalmente, el Senado aprobó su nominación el 30 de agosto de 1967 por 69 votos contra 11.

Tenía 59 años y llegaba al máximo tribunal después de haber pasado décadas enfrentando jurídicamente las leyes y prácticas segregacionistas. Su presencia también significaba que una institución que durante generaciones había intervenido en controversias sobre los derechos de los afroamericanos incorporaba ahora a uno de los abogados que habían llevado varias de esas disputas hasta sus estrados.

Marshall permaneció en la Corte durante casi 24 años. Durante ese período intervino en numerosas decisiones relacionadas con derechos civiles, libertad de expresión, discriminación, garantías procesales y pena de muerte.

Su trayectoria judicial estuvo marcada por una interpretación amplia de las garantías constitucionales y por su oposición a la pena capital.

En 1991, después de décadas de carrera pública, dejó su banca en la Corte Suprema. Había llegado hasta allí desde los tribunales locales de Baltimore y después de construir una trayectoria que quedó estrechamente vinculada a una de las grandes transformaciones jurídicas de la historia estadounidense.