Según los resultados, el grupo sanguíneo B aparece con mayor frecuencia entre las personas centenarias. De acuerdo con los investigadores, este tipo de sangre podría ayudar al organismo a adaptarse mejor al proceso de envejecimiento.
Sin embargo, los especialistas aclararon que el grupo sanguíneo por sí solo no determina cuánto vivirá una persona. Factores como la genética, la alimentación, los hábitos de vida y el acceso a la salud también influyen de manera significativa en la esperanza de vida.
Por ello, los científicos remarcaron que alcanzar los 100 años depende de múltiples factores y no únicamente del tipo de sangre, por lo que mantener un estilo de vida saludable continúa siendo clave para una mayor longevidad.