La comunidad artística y folclórica de Santiago del Estero despide este viernes a Oscar Alberto «Lechuga» Umbides, uno de los grandes referentes de la danza tradicional, el zapateo y el folclore provincial. Desde las primeras horas de la mañana, familiares, amigos, alumnos y colegas se acercaron a la Capilla de Cabildo para acompañar a sus seres queridos y darle el último adiós a un artista que dejó una huella profunda en la cultura santiagueña.

En medio de la tristeza, los abrazos, las anécdotas y los recuerdos se multiplicaron alrededor de su esposa, Rina Padilla, sus hijos Machy, Daniel, Benjamín y Gabriel, y Ezequiel Navarro, a quien la familia considera un hijo del corazón. La despedida refleja el cariño de quienes compartieron con «Lechuga» escenarios, academias, encuentros y tantos años dedicados a la danza.

Horarios de la despedida y el último adiós

El velatorio se realiza en la Capilla de Cabildo, ubicada en la intersección de las calles Hernandarias y República del Líbano. Según se informó, las ceremonias se extenderán hasta las 15, mientras que a las 14.30 se realizará un responso religioso.

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Luego, el cortejo fúnebre partirá hacia el cementerio ubicado sobre calle Independencia, antes de llegar a la localidad de Maco, donde sus restos serán inhumados.

Familiares, amigos y representantes del ambiente cultural acompañan a los suyos en estas horas de profundo dolor, en una despedida atravesada por el agradecimiento y el reconocimiento a una vida dedicada al arte.

Una vida marcada por la danza y el zapateo

Oscar «Lechuga» Umbides fue mucho más que un bailarín destacado: construyó, junto a Rina, una familia artística que llevó las tradiciones santiagueñas a escenarios de distintos lugares del mundo.

Su camino comenzó desde muy joven, entre academias barriales y referentes fundamentales de la danza folclórica. Con el tiempo, su destreza para el zapateo y su energía sobre el escenario lo convirtieron en una figura reconocida dentro y fuera de la provincia.

Junto a su compañera de vida, también impulsó la formación de nuevas generaciones de bailarines. El patio de su propia casa se transformó en un espacio de enseñanza y encuentro por el que pasaron numerosos jóvenes, muchos de los cuales encontraron en la danza una forma de expresar su identidad y su amor por las raíces santiagueñas.

Su último escenario, rodeado de su familia

Uno de los recuerdos más emotivos de sus últimos días fue su presentación en el Festival Internacional de Folclore Ashpa Súmaj, en Las Termas de Río Hondo. Allí actuó junto a su familia ante miles de bailarines llegados de distintos países.

Su hijo Machy recordó aquella actuación como un momento especial, al expresar que su padre había vivido todos los sueños junto a ellos. Esa presentación quedó como una imagen cargada de significado: «Lechuga» sobre el escenario, rodeado de los suyos y haciendo aquello que había marcado toda su vida.

La noticia de su muerte, ocurrida el miércoles 21 de octubre tras sufrir una descompensación mientras jugaba al fútbol con amigos, provocó una profunda conmoción. Desde entonces, las muestras de afecto se multiplicaron entre colegas, alumnos y personas que encontraron en él no solo a un gran artista, sino también a un hombre generoso y cercano.

Este viernes, Santiago del Estero le da el último adiós a «Lechuga» Umbides. Su partida deja un vacío en el folclore, pero también una herencia que seguirá viva en su familia, en sus alumnos y en cada zapateo que mantenga encendida la tradición que tanto amó.