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Espectáculo Musica del pago

La música como acto alquímico en el camino de Don Argañaráz hacia “Canción Tornasol”

Con el estreno de “Sueños de Alquimia o El Metahumano”, los hermanos Nicolás y Diego Argañaráz invitan a un viaje sensorial que trasciende lo literal para explorar la esencia humana.

El horizonte de la música de raíz argentina se expande y se transforma con la llegada de “Sueños de Alquimia o El Metahumano”, el primer adelanto de lo que será “Canción Tornasol”, el nuevo y esperado material discográfico de Don Argañaráz. Esta obra no debe entenderse simplemente como un lanzamiento musical más en las plataformas digitales; es, en rigor, una declaración de principios donde el sonido, la poesía y la imagen se entrelazan en una tríada conceptual de gran fuerza expansiva.

El metahumano: Entre el mantra y la transmutación del ser

El videoclip de este primer sencillo, filmado en un paisaje vasto y despojado, propone un juego de luces y sombras que refleja la dualidad de la existencia misma. La puesta visual, inicialmente iluminada por la claridad del día, permite que todo se revele ante los ojos del espectador con una transparencia casi mística. Sin embargo, a medida que el tiempo transcurre en la pantalla, el horizonte se pone y llega la noche, simbolizando los ciclos de la vida y la necesaria transmutación del espíritu.

En lo estrictamente musical, los sonidos de la guitarra se perciben hondos, profundos, casi telúricos, transformándose por momentos en mantras melodiosos que envuelven al oyente. Sobre esa base, la letra —escrita por Nico Argañaráz y musicalizada por su hermano Diego— golpea con la contundencia de una verdad antigua:

“Atrás dejé, al transmutar, mi propio ser al experimentar. Nada ha podido hacerme inmortal”.

Esta frase resume la odisea de un ser en lucha constante por su trascendencia, alguien que utiliza la música como un laboratorio alquímico para entender su esencia.

 

Raíces de Gramilla y la bendición de Horacio Banegas

El dúo tiene su origen geográfico y emocional en Gramilla, Santiago del Estero. Allí, entre patios de tierra y el silencio del monte, los hermanos se nutrieron del canto de sus antepasados. Esa herencia, lejos de ser un lastre, fue el motor que impulsó su evolución desde las guitarreadas tradicionales hacia una identidad autoral sólida y simbólica.

Ese respeto por la “crianza antigua” y la profundidad de su mensaje fue lo que llevó al gran referente Horacio Banegas a bautizarlos y apadrinarlos bajo el nombre de Don Argañaráz, un sello de prestigio que los acompaña en cada escenario. Actualmente radicados en Alta Gracia, Córdoba, los hermanos continúan destilando esa mística santiagueña pero adaptándola a las nuevas realidades del siglo XXI.

El camino hacia “Canción Tornasol”

Con este lanzamiento, el grupo inicia formalmente el recorrido hacia su cuarto álbum de estudio. Según explicaron los artistas, el disco explorará la identidad a través de un lenguaje simbólico, alejándose de lo literal para sumergirse en el paisaje humano. Es una obra que evoca la experiencia acumulada para entender quiénes somos y qué dejamos atrás al transmutar.

La trayectoria de la banda avala esta madurez:

- 2011: Sorprendieron con su álbum debut, Misterio Escondido.

- 2018: Consolidaron su sonido con Terrón de coplas.

- 2023: Experimentaron con nuevos matices en el EP Nuestros hábitos.

- 2026: Abren la puerta a la era Canción Tornasol, su proyecto más ambicioso hasta la fecha.

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