El folclore en Santiago del Estero no es un género que se elija desde la especulación; es un paisaje interno que se manifiesta de manera natural. Para La Paisanada, este nuevo disco representa la materialización de una búsqueda estética que persigue lo esencial, despojándose de lo artificioso para concentrarse en la verdad de cada composición. Con el lanzamiento previsto para los próximos 30 a 45 días en todas las plataformas digitales, el grupo se prepara para ofrecer un material que respeta el pulso de la chacarera y la dulzura de la zamba, pero dándose el permiso de indagar en armonías y arreglos de una magnitud inédita para la banda.
El equilibrio entre lo ancestral y la vanguardia acústica
Uno de los pilares que define la identidad de La Paisanada es su resistencia a los facilismos tecnológicos del vivo, como el uso de pistas secundarias grabadas en computadoras. La propuesta de la banda sigue siendo enteramente humana y orgánica. “Buscamos lo esencial de nuestra música, de las guitarreadas, de la música de nuestros abuelos”, explica Tufi Jozami. “Se trata de tocar la guitarra con un sentido, el bombo marcando un tiempo y todos los accesorios como corresponden”.
Sin embargo, esa fidelidad a la raíz no les impidió meterse a fondo en el laboratorio del estudio de grabación. El disco fue producido en gran parte por Juan Pablo “Pato” Saiman, quien aportó su mirada antes de radicarse en España. El resultado es un entramado sonoro rico en matices y texturas. El público se encontrará con una dualidad hermosa: la desnudez tradicional de una chacarera ejecutada sutilmente con un violín, una guitarra y un bombo, conviviendo con piezas de altísima complejidad técnica y compositiva.
Un ejemplo de esto es la interpretación de “Pájaro Lluvia”, la emblemática obra de Roberto Cantos, que para este álbum incorpora un cuarteto de cuerdas con arreglos de cello y múltiples voces que expanden la canción hacia una dimensión cinematográfica. Asimismo, el pianista Nene Brandan aportó su sensibilidad al grabar diversas capas de pianos, rhodes, teclados y sintetizadores que enriquecen cada tema sin abrumar el oído. “El desafío es poner la fuerza en la chacarera o la dulzura en una zamba más actual, colorida y con estilo canción, buscando siempre ese mix sin que suene todo amontonado”, detalla el cantante.
Diez años de camino y el misterio de la fecha fundacional
El año 2026 no es una fecha más en el calendario de La Paisanada; marca el décimo aniversario de un proyecto que comenzó a caminar a fines de 2016. Aunque Mario Auad y Tufi Jozami comparten escenarios y guitarradas desde hace muchísimos años por una amistad entrañable, el concepto de La Paisanada cobró fuerza de manera formal hace una década.
Actualmente, la estructura central del grupo se consolida como un quinteto para las presentaciones, donde las mentes creativas de Mario, Tufi y Nene se complementan con músicos rotativos en violín, percusión, piano, dos voces y dos guitarras. Con el disco listo, la banda planea un evento único que fusione la presentación oficial del material con los festejos por la década de permanencia. Curiosamente, los integrantes se encuentran hoy en una bitácora de búsqueda, revisando antiguos registros y archivos para hallar el día exacto en que dieron el primer concierto, con el anhelo simbólico de repetir esa misma fecha en el escenario.
Llevar el espíritu de este disco al plano del vivo será un acontecimiento para privilegiados. Debido a la cantidad de instrumentos y arreglos sofisticados que se plasmaron en el estudio, el montaje escénico requerirá de una ingeniería musical minuciosa para respetar de manera orgánica cada arreglo sin perder la calidez y la presencialidad del grupo.
Raíces cruzadas: La herencia libanesa y la escuela santiagueña
El trayecto musical de Tufi Jozami encierra una particularidad que llama la atención dentro del ámbito folclórico tradicional. Con abuelos libaneses, el cantante creció en un hogar donde la ascendencia árabe era fuerte, una colectividad que en Santiago del Estero —como bien suele señalar el cancionero popular— ha dejado una huella profunda en la sociedad y en la cultura. A pesar de no provenir de una familia estrictamente de músicos, la conexión de Tufi con los instrumentos nació de manera innata desde los cuatro años. El folclore lo fue moldeando de forma natural, complementado por una formación académica de excelencia bajo el ala de la renombrada maestra Sarita Reitich. “Gran parte de mi esencia musical viene de ella”, confiesa Jozami. Reitich, una pianista increíble que ha realizado arreglos para grandes obras académicas y directores, nunca se negó a transmitirle al pequeño Tufi los secretos y los contratiempos de una chacarera, sembrando la semilla de esa versatilidad que hoy se plasma en cada compás de La Paisanada.
Con diez años de historia, un disco de colección a la vuelta de la esquina y un repertorio que abraza desde Nacho Sánchez hasta los Hermanos Ábalos, La Paisanada demuestra que el folclore de Santiago del Estero sigue encontrando en sus nuevas generaciones un custodio fiel, capaz de mirar al futuro sin soltarle la mano a la memoria de la tierra.