Hay momentos en los que la música trasciende distancias, geografías y géneros para convertirse en un hecho histórico de valor incalculable. Eso sucedió en Barcelona, donde el maestro Peteco Carabajal, en el marco de su exitosa gira por el Viejo Continente, protagonizó una cumbre artística inolvidable junto a una de las figuras más veneradas de la canción hispanoamericana: el mítico Joan Manuel Serrat.

El épico cruce tuvo lugar en las instalaciones de la reconocida Escuela Superior de Música de Cataluña (ESMUC). Allí, la música folclórica de Santiago del Estero y el universo poético del cantor catalán se fusionaron en una postal que rápidamente conmovió a los amantes de la cultura popular en ambas orillas del Atlántico.

«El sueño cumbre! ¡Gracias JMS por ese abrazo!» expresó el cantautor, acompañando la imagen de una postal que sintetiza décadas de talento y arraigo, como un sueño grabado en la ciudad Condal.

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El recorrido de Peteco por suelo europeo lo llevó a reencontrarse con músicos de un enorme talento y arraigo, como Mariano “Cone” Sarquiz y Ale Carabajal, juntos ingresaron a los estudios de la ESMUC para registrar una composición en este viaje. Sin embargo, la jornada dio un giro definitivo cuando apareción en la sala el propio Serrat, a quien el músico bandeño le reservó el gusto de apadrinar la pieza y otorgarle el título a la canción.

El estudio, lejos de quedar únicamente entre las paredes insonorizadas del estudio, culminó como lo manda la tradición y el alma santiagueña: como la manda la guitarra de trinchera y emoción, a la que también se sumó la calidez interpretativa de Roxana Carabajal.

Sobraspasado por la intensidad del momento, el propio Peteco Carabajal sintetizó lo vivido con una frase corta pero contundente a través de sus redes sociales:

«El sueño cumbre! ¡Gracias JMS por ese abrazo!» expresó el cantautor, acompañando la imagen de una postal que sintetiza décadas de talento y arraigo, como un sueño grabado en la ciudad Condal.

El recorrido de Peteco por suelo europeo lo llevó a reencontrarse con músicos de un enorme talento y arraigo, como Mariano “Cone” Sarquiz y Ale Carabajal, juntos ingresaron a los estudios de la ESMUC para registrar una composición en este viaje. Sin embargo, la jornada dio un giro definitivo cuando apareció en la sala el propio Serrat, a quien el músico bandeño le reservó el gusto de apadrinar la pieza y otorgarle el título a la canción.

El estudio, lejos de quedar únicamente entre las paredes insonorizadas del estudio, culminó como lo manda la tradición y el alma santiagueña: como la manda la guitarra de trinchera y emoción, a la que también se sumó la calidez interpretativa de Roxana Carabajal.

Sobraspasado por la intensidad del momento, el propio Peteco Carabajal sintetizó lo vivido con una frase corta pero contundente a través de sus redes sociales: «El sueño cumbre! ¡Gracias JMS por ese abrazo!». Rememoró con gratitud el gesto del “Mestre” catalán de acercarse con absoluta humildad a ser testigo y partícipe del nacimiento del nuevo material de Carabajal.

Un abrazo entre gigantes de la canción

El encuentro entre Peteco Carabajal y Joan Manuel Serrat excede la mera anécdota de estudio; representa la confluencia de dos cosmovisiones que han sabido cantar al hombre de pie, a la memoria colectiva y a las raíces de sus respectivos pueblos.

En una era dominada por lo efímero, esta cumbre en Barcelona ratifica que la canción popular posee una fibra indestructible. Santiago del Estero y Cataluña quedaron hermanadas para siempre bajo el eco de una guitarra, una chacarera y una historia recién nacida y un abrazo histórico entre dos leyendas vivas de la música universal.