La expectativa crece entre los integrantes de la Acción Católica de Santiago del Estero, que se preparan para viajar a Córdoba y participar del encuentro con el papa León XIV. La delegación estará integrada por 65 personas pertenecientes a distintas comunidades parroquiales, que desde hace aproximadamente dos meses trabajan en la organización y recaudación de fondos para concretar esta experiencia.

Nazarena Iñiguez, responsable de jóvenes a nivel arquidiocesano, en diálogo con Nuevo Diario dijo que la iniciativa surgió del Consejo Arquidiocesano de la Acción Católica, cuyos integrantes impulsaron la propuesta e invitaron a sumarse a los militantes y las parroquias donde funciona el movimiento. Participarán representantes de Sagrado Corazón de Jesús, San José, Santa Lucía y la capilla Santa Rosa, perteneciente a la parroquia La Inmaculada.

Para afrontar los gastos del viaje, los jóvenes y demás integrantes de las comunidades organizaron distintas actividades solidarias. Entre ellas se realizaron bingos, rifas y ferias en las que ofrecieron productos dulces y salados. Estas iniciativas permitieron reunir los recursos necesarios y fortalecer el trabajo colectivo entre las distintas parroquias.

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Además, durante los preparativos se desarrollaron charlas informativas para coordinar la organización de la delegación durante su estadía en Córdoba. Los referentes de cada grupo brindaron indicaciones sobre cómo movilizarse y permanecer organizados ante la importante convocatoria de fieles que se espera para la ocasión.

 

Una experiencia que consideran histórica

Más allá de la organización, uno de los aspectos que atraviesa a la delegación es la dimensión espiritual del encuentro. Reconoció que todavía les resulta difícil dimensionar lo que significa encontrarse personalmente con el Santo Padre.

"Creo que no dimensionamos la totalidad de encontrarnos y visitarnos con el Santo Padre, el papa León. Para cada uno va a ser algo único e histórico", expresó Nazarena al referirse a las sensaciones que despierta el viaje.

En ese sentido, destacó que se trata de una oportunidad que difícilmente vuelva a repetirse y que tendrá un significado especial para los jóvenes. Incluso imaginó la posibilidad de transmitirles en el futuro a sus hijos la experiencia de haber visto al Papa.

Por estos días, la palabra que mejor define el estado de ánimo del grupo es ansiedad. La emoción por el encuentro se combina con cierta preocupación por la cantidad de personas que se congregarán en Córdoba, especialmente entre quienes tienen la responsabilidad de acompañar y cuidar a los jóvenes durante las actividades.

 

La vigilia y la misa, entre las principales actividades

Durante su estadía, la delegación santiagueña tiene previsto participar de la vigilia y de la santa misa. También esperan encontrarse con integrantes de la Acción Católica de otras provincias, compartir experiencias y conocer las distintas realidades de las comunidades que forman parte del movimiento.

En ese marco, señaló que representar a Santiago del Estero también implica llevar la identidad y la cultura de la provincia. Sostuvo que cada jurisdicción vive la fe de una manera particular y que este encuentro permitirá compartir con personas de otros puntos del país.

 

Un mensaje para los jóvenes y las comunidades

Entre los pedidos que esperan acercarle al Papa, mencionó especialmente el bienestar de su grupo, de las comunidades santiagueñas y de todos los jóvenes, en particular de aquellos que se encuentran alejados de la Iglesia y de Dios.

"Somos jóvenes con muchas dudas, miedos e inseguridades, pero queremos conocer a Dios, sentirlo y estar a su lado. A pesar de las dificultades que se nos presentan en el camino, lo seguimos buscando constantemente", manifestó al expresar aquello que les gustaría transmitirle al Santo Padre.

 

Salir de la comodidad para encontrarse con Jesús

Finalmente, consideró que uno de los principales aprendizajes que esperan llevarse de esta experiencia es comprender que la fe también implica esfuerzo, compromiso y sacrificio.

Explicó que peregrinar significa dejar momentáneamente la comodidad del hogar, la familia, los amigos y las actividades cotidianas para dedicar tiempo a un encuentro espiritual. Un esfuerzo que, sostuvo, adquiere sentido cuando se realiza por amor a Jesús.