La memoria colectiva del pueblo santiagueño volvió a encenderse para abrazar el legado inmortal de una de las figuras más revolucionarias de nuestra cultura popular. En el marco de los 35 años del paso a la inmortalidad de Jacinto Piedra —cumplidos el pasado 25 de octubre—, la Plaza Libertad se convirtió en el epicentro de un vibrante tributo multiartístico que reunió a varias generaciones unidas por el canto, la danza y las artes plásticas.

Organizado conjuntamente por el Taller de Teatro Independiente Ayni Ruway y Las Salinas Producciones, el encuentro se desplegó en la emblemática Retreta y en los pasillos circundantes del paseo principal, conducido por Raúl Gómez y Valeria Salinas. En simultáneo a las presentaciones escénicas, los artistas plásticos Roque Luna, David Ortiz, Jesús Zcow, Cristian Benavidez y Juan Martín Salinas crearon obras en vivo bajo la impronta visual ideada en diseño por Mauricio Ramírez, Gustavo Córdoba y Javier Alzogaray.


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Un despliegue de ritmo, revelaciones y emoción

La apertura artística comenzó a las 21:20 horas con el colorido y vigoroso despliegue de la Academia La Donosa, que copó la explanada con doce parejas de baile que contagiaron brio y destreza a los presentes. Tras la danza inicial, el escenario mayor se encendió con la propuesta musical del grupo Por Tus Venas, que regaló uno de los momentos más entrañables de la noche con la presentación de Salvador, un pequeño de tan solo 9 años que deslumbró al público con su virtuosismo en el charango. La grilla continuó con las destacadas actuaciones de Titico Aguirre y Ariel Cordero, preparando el clima para el momento central de la velada.

La mística folclórica alcanzó su punto más alto cuando subieron al escenario Juan Saavedra y Sandra Farías. El «Bailarín de los Montes» y la reconocida profesora desplegaron un retumbo de bombos que hizo retumbar el corazón de la plaza, seguido de una conmovedora versión danzada de «Te voy a contar un sueño». La ovación fue absoluta cuando Saavedra ejecutó sus tradicionales mudanzas con boleadoras, mientras Farías deslumbró con su elegancia escénica. Quien fuera compañero de Jacinto en el fundacional grupo Santiagueños compartió además emotivas palabras sobre la profunda conexión espiritual que lo sigue uniendo al autor de «El incendio del poniente».

El homenaje continuó con la calidez interpretativa de Julián Migueles acompañado por la maestría en percusión de Eduardo Misoguchi. Más tarde, el escenario recibió la impronta de Seba Gammoni y la impecable armonía vocal del Dúo Antu, preparando el terreno para el gran cierre.

El final de la jornada estuvo a cargo del renombrado cantor José Juárez, quien coronó una noche repleta de emoción popular, reafirmando que la obra, el pensamiento y la poesía de Jacinto Piedra continúan más vigentes que nunca en el latido del pueblo santiagueño.