El 3 de noviembre de 1956, millones de estadounidenses se sentaron frente a sus televisores para disfrutar de una película que ya había conquistado a varias generaciones. La cadena CBS transmitió por primera vez El mago de Oz y consiguió reunir a unos 35 millones de espectadores en una sola emisión.

Aquella jornada marcó un antes y un después para la producción estrenada en 1939. Lo que inicialmente había sido una película reconocida por la crítica, pero con dificultades para recuperar su inversión, terminó convirtiéndose en un acontecimiento televisivo sin precedentes.

Durante las primeras décadas de transmisiones, el filme llegó a captar un promedio del 53% de los televisores encendidos cada vez que se emitía. Su popularidad fue tan grande que la proyección terminó transformándose en una tradición familiar que se mantuvo durante aproximadamente cuatro décadas.

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Sin embargo, detrás de la historia de Dorothy, el Espantapájaros, el Hombre de Hojalata y el León Cobarde existen episodios mucho más oscuros: un actor que estuvo cerca de morir por el maquillaje, un supuesto suicidio que alimentó teorías durante años y una canción que terminó convirtiéndose en un símbolo de lucha y libertad.

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Una película que no logró triunfar económicamente en su estreno

El mago de Oz llegó a los cines el 25 de agosto de 1939, apenas unos días antes de que comenzara la Segunda Guerra Mundial con la invasión alemana a Polonia.

La producción de Metro-Goldwyn-Mayer recibió seis nominaciones a los premios Oscar y obtuvo importantes elogios, pero sus resultados económicos iniciales estuvieron lejos de las expectativas del estudio.

La compañía recién comenzó a recuperar la inversión mediante las reediciones cinematográficas de 1949 y 1955.

El verdadero salto de popularidad llegó con la televisión. La primera emisión, realizada por CBS en noviembre de 1956, permitió que una cantidad extraordinaria de personas pudiera disfrutar de la película al mismo tiempo.

La cadena volvió a programarla en diciembre de 1959 y, desde entonces, las transmisiones periódicas se convirtieron en una cita esperada por millones de familias.

En aquella época solamente existían tres canales de televisión y no había posibilidades sencillas de grabar una película para verla cuando uno quisiera. Esa limitación contribuyó a transformar cada emisión en un acontecimiento colectivo.

El actor que casi pierde la vida por interpretar al Hombre de Hojalata

Uno de los episodios más impactantes del rodaje tuvo como protagonista a Buddy Ebsen, el actor elegido originalmente para interpretar al Hombre de Hojalata.

El maquillaje que utilizaba el personaje estaba compuesto por una base blanca y partículas de aluminio en polvo. El material debía aplicarse varias veces durante las jornadas de filmación para mantener el aspecto metálico.

Después de aproximadamente ocho a diez días de exposición, Ebsen comenzó a experimentar graves dificultades respiratorias. Era alérgico al aluminio y había inhalado parte de las partículas utilizadas en su caracterización.

Su estado se deterioró rápidamente: tenía problemas para mover las extremidades y debió ser hospitalizado.

La producción decidió reemplazarlo por Jack Haley, quien finalmente quedó asociado para siempre con el personaje.

El caso se convirtió en uno de los episodios más recordados de la historia de la película y expuso los riesgos de algunos procedimientos utilizados por Hollywood en aquella época.

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El supuesto suicidio que apareció en una escena

Durante décadas, una de las leyendas más inquietantes vinculadas con El mago de Oz sostuvo que una persona se había suicidado durante el rodaje y que su cuerpo había quedado registrado accidentalmente en una escena.

La supuesta aparición se ubicaba en una secuencia relacionada con el rescate del Hombre de Hojalata. Con el paso del tiempo, la historia fue cambiando y distintas versiones señalaron como protagonista a un trabajador del estudio, una actriz que no había conseguido el papel de Dorothy, un ejecutivo de la productora o incluso uno de los actores que interpretaba a los Munchkins.

La leyenda sobrevivió durante años y alimentó numerosas teorías entre los admiradores de la película.

Sin embargo, las restauraciones de la producción permitieron aclarar el misterio. La figura que se observa en el fondo de la escena no era una persona, sino una grulla sarus, un ave de gran tamaño que había sido alquilada al zoológico de Los Ángeles para formar parte de la ambientación.

Así, una de las historias más oscuras atribuidas al clásico cinematográfico terminó teniendo una explicación mucho más sencilla.

Los cuatro directores y los 16 guionistas que participaron en la producción

Otro dato llamativo es la cantidad de profesionales que intervinieron para llevar adelante la película.

Aunque Victor Fleming tuvo la responsabilidad principal de la dirección, también participaron King Vidor, Mervyn LeRoy y Richard Thorpe en diferentes etapas del rodaje.

A eso se sumó el trabajo de 16 guionistas que participaron en la elaboración y modificación del relato hasta alcanzar su versión definitiva.

La Metro-Goldwyn-Mayer buscaba competir con el éxito de Blancanieves y los siete enanitos, la producción animada que Disney había estrenado en 1937.

Incluso hubo modificaciones en el reparto: Ray Bolger, inicialmente elegido para interpretar al Hombre de Hojalata, pidió cambiar de personaje y terminó convirtiéndose en el Espantapájaros.

También existieron controversias alrededor de los materiales utilizados durante la filmación. Durante mucho tiempo circuló la versión de que la nieve artificial que aparece en el campo de amapolas estaba hecha de asbesto, aunque también se mencionó la posibilidad de que se hubiera utilizado yeso.

En aquellos años todavía no existía una conciencia extendida sobre los riesgos de determinados materiales que se empleaban habitualmente en la industria cinematográfica.

La historia original y el origen de las brujas

La película está basada en El maravilloso mago de Oz, el libro que L. Frank Baum publicó en 1900.

La trama presenta a Dorothy, una niña de Kansas que, junto a su perro Toto, es arrastrada por un tornado hacia un mundo fantástico.

Para encontrar el camino de regreso a su hogar, emprende un recorrido por el famoso camino de baldosas amarillas. Durante su aventura conoce a tres personajes que se convierten en sus compañeros: un Espantapájaros que busca un cerebro, un Hombre de Hojalata que desea tener un corazón y un León que necesita encontrar valor.

Los cuatro se dirigen hacia la Ciudad Esmeralda para encontrarse con el misterioso Mago de Oz, mientras intentan escapar de la Bruja Mala del Oeste.

Detrás de estos personajes también existe una historia menos conocida. La figura de las brujas estuvo influenciada por las ideas de Matilda Joslyn Gage, suegra del escritor y una importante activista por los derechos de las mujeres en Estados Unidos.

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Gage integraba el movimiento sufragista junto a Susan B. Anthony y Elizabeth Cady Stanton. También investigó la persecución histórica de mujeres acusadas de brujería y cuestionó las creencias y prácticas que habían permitido esos abusos durante siglos.

Sus ideas y su mirada crítica sobre la sociedad tuvieron influencia en el entorno creativo de Baum.

La canción que se convirtió en un símbolo de la comunidad LGBTIQ+

Uno de los elementos más importantes de la película fue su música, especialmente la canción Over the Rainbow, interpretada por Judy Garland en el papel de Dorothy.

La composición ganó el Oscar a la mejor canción original y, con el paso de los años, adquirió un significado que trascendió la historia cinematográfica.

Desde la década de 1960, la comunidad LGBTIQ+ comenzó a identificarse con la película y, particularmente, con su protagonista.

Para muchos espectadores, Dorothy representaba a una persona que no encontraba su lugar en el mundo que la rodeaba y que emprendía un viaje en busca de aceptación, pertenencia y libertad.

El León Cobarde también fue interpretado como una representación de los temores que atravesaban muchos hombres homosexuales ante la posibilidad de revelar su orientación sexual en una sociedad que los discriminaba.

La relación entre Judy Garland y sus admiradores homosexuales se fortaleció todavía más después de su muerte, ocurrida en junio de 1969.

Durante el funeral de la actriz, un grupo de admiradores se reunió en Nueva York para rendirle homenaje y cantar sus canciones. El episodio quedó asociado simbólicamente con los acontecimientos que desembocaron en los disturbios de Stonewall, ocurridos días después y considerados un punto de inflexión en la lucha por los derechos de las personas homosexuales.

Con el tiempo, Over the Rainbow se consolidó como uno de los himnos culturales de la comunidad y su imagen inspiró nuevas representaciones de libertad, diversidad y orgullo.

Un clásico que sobrevivió al paso del tiempo

A siete décadas de su primera transmisión televisiva, El mago de Oz continúa ocupando un lugar especial en la historia del entretenimiento.

Sus efectos visuales, los vestuarios, los decorados y el uso del Technicolor marcaron un antes y un después para el cine de fantasía.

La película logró algo que pocas producciones consiguieron: trascender su época, conquistar a distintas generaciones y construir una identidad cultural que va mucho más allá de su argumento.

Entre accidentes que pudieron terminar en tragedia, misterios que alimentaron leyendas y canciones que adquirieron nuevos significados, la historia de Dorothy sigue demostrando que detrás de los grandes clásicos del cine siempre existen relatos que merecen ser descubiertos.