El aberrante caso que sacude a Quimilí sumó un nuevo capítulo tras la demora de Marcelo Sosa, tío de la víctima, quien se encuentra bajo custodia policial. El hombre, cuya imagen trascendió en las últimas horas, es oriundo de Buenos Aires y se encontraba radicado en la ciudad santiagueña desde hace apenas un mes.

Según la información recabada, el familiar —ahora en calidad de demorado— habría admitido ante las autoridades que intercambió mensajes de texto y audios con la víctima durante la noche de su desaparición, aunque en su defensa aseguró que nunca fue a buscarla.

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En este contexto de estricto hermetismo, el resultado de la autopsia será clave para definir cómo avanza la causa. Los peritos forenses tienen la tarea de determinar fehacientemente si los numerosos golpes que presentaba el cuerpo de Luján son producto de un ataque o si resultan compatibles con un accidente de tránsito.

Mientras se aguardan los informes médicos que confirmarán la causa de la muerte, el trasfondo del caso esconde detalles aportados por el entorno barrial. De acuerdo a estas versiones extraoficiales, el sujeto habría mantenido una relación sentimental con su sobrina en un contexto de presuntas amenazas, advirtiéndole que si no le quitaba la vida a ella, atentaría contra alguno de sus tres hijos.

Estas graves sospechas encuentran un respaldo fundamental en el teléfono celular de la víctima. El dispositivo ya fue entregado a los investigadores por el hijo mayor de la joven y será sometido a exhaustivas pericias informáticas, las cuales, sumadas a los resultados de la autopsia, terminarán de definir la situación procesal del único demorado.