La violencia escolar vuelve a generar preocupación en Argentina a partir de un informe que advierte sobre la magnitud de las situaciones de bullying y ciberbullying que afectan a niños y adolescentes. Según los datos citados en el documento, 7 de cada 10 chicos serían víctimas de alguna forma de acoso escolar, mientras que el país aparece entre los diez con mayor gravedad de casos a nivel mundial.

El tema volvió a instalarse en la agenda pública tras la denuncia de una madre en Salta por un presunto caso de acoso escolar. A partir de esa situación, se difundieron estadísticas que exponen un escenario preocupante sobre las agresiones y el hostigamiento entre estudiantes.

El documento, elaborado para el debate académico en la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ), reúne información de distintas fuentes, entre ellas el Observatorio de Argentinos por la Educación y la organización Bullying Sin Fronteras.

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Argentina, entre los países con más casos de bullying

De acuerdo con las cifras incluidas en el relevamiento, Argentina se ubicaría en el puesto 10 a nivel mundial en gravedad de casos de acoso escolar. Además, entre mayo de 2024 y mayo de 2025 se habrían registrado al menos 140.000 episodios graves de bullying y ciberbullying.

Otro dato destacado es que el 63% de los alumnos de sexto grado habría reportado experiencias de agresión dentro del aula o a través de las redes sociales.

Las situaciones de hostigamiento pueden incluir insultos, burlas, exclusión, amenazas y agresiones físicas, con consecuencias que pueden afectar el bienestar emocional y la experiencia educativa de quienes las padecen.

Más de 6.600 episodios de violencia extrema

El informe también advierte sobre los hechos de mayor gravedad. Durante el primer semestre de 2025, se habrían contabilizado más de 6.600 episodios de violencia extrema en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA).

Entre los casos mencionados aparecen peleas graves, golpizas y amenazas con armas, situaciones que ponen de manifiesto la importancia de contar con mecanismos de prevención y respuesta dentro de las instituciones educativas.

Las escuelas, uno de los principales escenarios

Según el documento, el 77% de los episodios ocurriría dentro de las instituciones educativas, mientras que un 38% también estaría relacionado con situaciones que se desarrollan o se trasladan a las redes sociales.

El hostigamiento no siempre se limita al horario de clases. Los conflictos pueden continuar a través de mensajes, publicaciones, comentarios y grupos digitales, lo que dificulta que los estudiantes encuentren espacios de descanso frente a las agresiones.

El impacto del ciberbullying

Las plataformas digitales también aparecen como un escenario de exposición y violencia entre jóvenes. El informe advierte que las redes sociales pueden amplificar conflictos, amenazas y humillaciones, extendiendo su alcance más allá del ámbito escolar.

En ese sentido, el documento cita datos atribuidos a UNICEF Argentina: más de nueve de cada diez jóvenes consultados habrían visto ataques contra personas o grupos en internet, mientras que un 44% afirmó haber sufrido agresiones de este tipo.

Prevención, acompañamiento y trabajo con las familias

Frente a este panorama, el informe plantea que la respuesta no debería limitarse a aplicar sanciones una vez que los hechos ocurrieron. También destaca la importancia de fortalecer la prevención, la escucha y el acompañamiento de los estudiantes.

Entre las herramientas propuestas figuran la alfabetización digital, el trabajo conjunto con las familias, la participación de equipos interdisciplinarios y la aplicación de protocolos claros para detectar e intervenir ante situaciones de acoso.

La detección temprana y la intervención coordinada entre escuelas, familias y especialistas son aspectos centrales para abordar la violencia escolar y evitar que las situaciones de hostigamiento se prolonguen o agraven.

Nota de edición: las cifras corresponden al informe citado en el material original y conviene verificar las fuentes primarias antes de publicarlas, especialmente la metodología utilizada para contabilizar los casos y la afirmación de que siete de cada diez niños y adolescentes sufren bullying.