En las montañas de Teruel, España, una historia de amor, resistencia y vida rural refleja el impacto del éxodo de las pequeñas comunidades. Martín Colomer y Sinforosa Sancho permanecieron durante más de 40 años en La Estrella, una pedanía del municipio de Mosqueruela que, con el paso del tiempo, perdió prácticamente a todos sus habitantes.

La localidad había llegado a reunir alrededor de 300 vecinos en la década de 1940. Sin embargo, las oportunidades laborales, el acceso a la educación, la atención sanitaria y las mejores comunicaciones impulsaron a numerosas familias a abandonar el pueblo en busca de una vida con mayores comodidades.

Mientras las viviendas quedaban vacías y las calles perdían movimiento, el matrimonio decidió continuar en el lugar donde había construido su hogar.

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Una vida en la montaña lejos de las comodidades

Sinforosa, nacida en La Estrella, y Martín, originario de una masía cercana a Villafranca del Cid, en Castellón, formaron su familia en aquel entorno montañoso. Allí criaron a su hijo y mantuvieron sus actividades cotidianas incluso cuando dejaron de tener vecinos permanentes.

La decisión de quedarse implicaba afrontar condiciones difíciles. Durante años no contaron con agua corriente y utilizaron placas solares para obtener electricidad.

El matrimonio se abastecía de una fuente, cultivaba su propio huerto y se ocupaba de los animales. Martín realizaba las compras y diferentes tareas de mantenimiento, mientras Sinforosa atendía el corral y alimentaba a los gatos que permanecían en la localidad.

La vida transcurría con un ritmo marcado por el trabajo diario y la necesidad de organizar cada actividad en un lugar cada vez más aislado.

La historia que convirtió a La Estrella en un símbolo de la España despoblada

En diciembre de 2018, la historia de Martín y Sinforosa alcanzó una gran repercusión cuando protagonizaron una campaña navideña de Land Rover.

La empresa iluminó las calles de La Estrella para celebrar las fiestas junto al matrimonio, que llevaba décadas viviendo prácticamente sin compañía en el pueblo.

La iniciativa permitió mostrar las condiciones de vida de una pareja que había permanecido en su hogar mientras la despoblación transformaba por completo el lugar.

La Estrella pasó así a representar una realidad que afecta a numerosas localidades rurales españolas, donde la falta de habitantes y servicios amenaza con borrar comunidades que durante generaciones tuvieron una intensa actividad.

Después de más de cuatro décadas, dejaron su hogar

En febrero de 2023, las dificultades relacionadas con la edad y la salud llevaron a Martín y Sinforosa a tomar una decisión definitiva.

Él tenía 88 años y ella, 89. Después de más de 40 años viviendo prácticamente solos en la montaña, abandonaron La Estrella y se trasladaron a la provincia de Castellón para estar cerca de su hijo.

La historia de Martín y Sinforosa quedó como un testimonio de la transformación de la España rural y de quienes, durante décadas, resistieron el abandono de las pequeñas comunidades sin renunciar al lugar que consideraban su hogar.