Bullyng. Grave humillación seguida de satisfacción sexual. Indicó que “no se debe esperar a que ocurra un episodio grave para recién implementar medidas de protección”. Sostuvo que la prevención debe comenzar desde los primeros años de escolaridad y no limitarse a intervenir cuando las agresiones adquieren mayor gravedad. La licenciada Gabriela Pece Zorrilla, Coordinadora del Programa de Prevención de Violencia y Adicciones de la Defensoría del Pueblo de la Provincia, alertó sobre la gravedad de los casos de acoso escolar, ciberacoso y violencia sexual digital. Reclamó mayor compromiso de las instituciones educativas y las familias, capacitación permanente y protocolos de intervención para evitar que las víctimas continúen sufriendo las consecuencias de estas agresiones.

Ante la preocupación que generan los episodios de bullying y violencia digital que vienen registrándose en Santiago del Estero, la licenciada Gabriela Pece Zorrilla destacó la necesidad de fortalecer las políticas de prevención, promover la educación emocional y garantizar una intervención oportuna de las instituciones educativas frente a situaciones que afectan a niños, niñas y adolescentes.

Publicidad

Durante una entrevista radial, la profesional explicó que la Defensoría del Pueblo de la Provincia desarrolla desde 2017 un trabajo sostenido de concientización y capacitación a través del Programa de Prevención de Violencia y Adicciones, que actualmente continúa bajo la gestión del defensor del Pueblo, Dr. Daniel Escobar Correa, y con la participación del defensor de Niños, Niñas y Adolescentes, Dr. Leandro Drube.

Las actividades comprenden visitas a establecimientos educativos, municipios y comisiones municipales, tanto de la Capital como del interior provincial, con el propósito de brindar herramientas para prevenir distintas manifestaciones de violencia.

«Hay que trabajar en la prevención, no sobre la urgencia»

Uno de los planteos centrales de Pece Zorrilla estuvo dirigido a la necesidad de modificar la forma en que se aborda el bullying en las instituciones educativas.

La licenciada fue categórica al señalar que no se debe esperar a que ocurra un episodio grave para recién implementar medidas de protección.

«Nosotros estamos convencidos de que hay que trabajar en la prevención, no trabajar sobre la urgencia», expresó.

En ese sentido, sostuvo que la problemática requiere un abordaje permanente durante todo el ciclo lectivo, mediante capacitaciones, actividades de sensibilización y contenidos vinculados con la educación emocional.

La profesional identificó tres ejes fundamentales para enfrentar el acoso escolar: la prevención, la educación emocional y el compromiso conjunto de las instituciones educativas y las familias.

Asimismo, consideró indispensable capacitar a todo el personal de los establecimientos, desde quienes cumplen tareas auxiliares hasta los equipos docentes y directivos, para que cuenten con herramientas que permitan reconocer situaciones de violencia e intervenir adecuadamente.

Evitar que la víctima termine siendo nuevamente perjudicada


Otro de los aspectos más sensibles de la entrevista estuvo relacionado con las consecuencias que sufren los estudiantes víctimas de bullying y las respuestas que reciben por parte de las instituciones.

Pece Zorrilla advirtió que, en numerosas situaciones, quienes padecen el acoso terminan abandonando las clases o siendo trasladados a otros establecimientos educativos, mientras el problema de fondo permanece sin resolverse.

La profesional cuestionó particularmente esta situación, al considerar que el traslado de la víctima puede convertirse en una nueva forma de revictimización, cuando es precisamente quien necesita protección, acompañamiento y contención.

Desde esta perspectiva, insistió en que las instituciones deben asumir un papel activo, evitando que las consecuencias de las agresiones recaigan sobre quienes las sufren.

Bullying, ciberacoso y violencia sexual digital: tres problemáticas que deben diferenciarse

La especialista también remarcó la importancia de distinguir las diferentes manifestaciones de violencia que afectan actualmente a niños y adolescentes.

Explicó que el bullying se caracteriza por agresiones reiteradas entre pares, que pueden manifestarse mediante insultos, humillaciones o violencia física.

El ciberacoso, en cambio, utiliza las redes sociales y plataformas digitales para amenazar, hostigar, humillar o difundir imágenes de otras personas sin su consentimiento.

A estas conductas se suma la violencia sexual digital, que incluye la divulgación no consentida de material íntimo y la elaboración de imágenes o videos sexuales falsos mediante herramientas de inteligencia artificial.

Pece Zorrilla expresó su preocupación por la utilización de estas tecnologías para fabricar contenidos con los rostros de compañeras y posteriormente viralizarlos, provocando daños que pueden dejar secuelas profundas y duraderas.

También advirtió que muchos adolescentes han naturalizado determinadas conductas en las plataformas digitales, perdiendo de vista la gravedad de compartir imágenes privadas, burlarse del cuerpo ajeno o participar en situaciones de humillación colectiva.

Por ello, destacó la importancia de recuperar valores como el respeto, la empatía y la responsabilidad, tanto en la convivencia presencial como en los entornos digitales.

El bullying también comienza en edades tempranas

Pece Zorrilla señaló que las situaciones de hostigamiento no se limitan a la adolescencia, sino que también pueden observarse conductas agresivas reiteradas desde el nivel inicial.

Explicó que, durante la primera infancia, los niños reproducen muchas veces formas de vinculación incorporadas en el ámbito familiar, lo que refuerza la importancia de enseñar desde edades tempranas a compartir, respetar las diferencias y resolver conflictos sin recurrir a la violencia.

En consecuencia, sostuvo que la prevención debe comenzar desde los primeros años de escolaridad y no limitarse a intervenir cuando las agresiones adquieren mayor gravedad.

Protocolos de intervención también en los clubes deportivos

La profesional amplió su preocupación a los espacios deportivos, donde también pueden registrarse situaciones de acoso, discriminación o abuso.

En este sentido, explicó que la Defensoría cuenta con un protocolo de intervención y una carta acuerdo destinada a los clubes, mediante la cual se establecen reglas de convivencia, conductas permitidas y consecuencias frente a su incumplimiento.

Destacó que estas herramientas permiten involucrar a dirigentes, entrenadores, familias y responsables institucionales en la protección de los derechos de niños y adolescentes.

También recordó que el deporte debe constituir un espacio de pertenencia, integración y formación en valores, y no limitarse únicamente a la competencia o los resultados.

Un llamado a la responsabilidad de toda la sociedad

En el tramo final de la entrevista, Pece Zorrilla puso especial énfasis en la responsabilidad compartida frente a una problemática que no puede quedar exclusivamente en manos de las escuelas.

Advirtió que la violencia digital también reproduce patrones culturales de discriminación, especialmente contra las mujeres, cuyos cuerpos e imágenes son utilizados frecuentemente como objetos de burla, exposición y humillación.

Frente a este escenario, sostuvo que resulta imprescindible fortalecer el trabajo articulado entre familias, instituciones educativas, clubes deportivos y organismos públicos.

La licenciada insistió en que la prevención y la formación deben complementarse con límites claros y mecanismos de intervención que permitan abordar las situaciones de violencia y sus consecuencias.

El mensaje central de la especialista fue contundente: el bullying no debe atenderse únicamente cuando un caso adquiere notoriedad pública o sus consecuencias se vuelven irreparables. La respuesta debe comenzar mucho antes, con educación, capacitación, acompañamiento institucional y compromiso familiar.

Desde la Defensoría del Pueblo de Santiago del Estero, el desafío planteado apunta precisamente a consolidar una cultura de prevención que permita detectar tempranamente las situaciones de acoso, proteger a quienes las padecen y evitar que la violencia sea naturalizada dentro y fuera de las aulas.