La historia de Carlos Ángel Castillo está ligada a los diarios desde hace medio siglo. Su vínculo con el oficio comenzó como una herencia familiar, transmitida por sus abuelos, y con el paso de los años se convirtió en una forma de vida que le permitió conocer cada rincón de Santiago del Estero y acompañar la evolución de una actividad tradicional.
En el marco de la previa al Día del Canillita, que se celebra este sábado 7 de noviembre, Castillo repasó sus comienzos, las dificultades que atravesó el sector y las particularidades de un trabajo que exige sacrificio, responsabilidad y compromiso.
Durante la entrevista exclusiva con Nuevo Diario, recordó que sus primeros recorridos los realizaba caminando o en bicicleta, debido a que muchos trabajadores no contaban con los recursos económicos para adquirir un vehículo.
"Antes muchos andábamos caminando porque no había medios, no alcanzaban los recursos para tener una bicicleta o una moto", recordó. Con el tiempo, las formas de distribución cambiaron y actualmente muchos vendedores utilizan motocicletas para retirar los ejemplares y realizar los repartos, incluso en sectores alejados de la ciudad.
Madrugadas, sacrificio y compromiso
El trabajo de un canillita comienza cuando la mayoría de la población todavía duerme. Según explicó Castillo, algunos vendedores inician su jornada a la 1.30 de la madrugada para hacer fila y esperar la llegada de los diarios.
Los ejemplares pueden estar disponibles a partir de las 2.30 o las 3, por lo que deben organizar sus retiros para distribuir distintas publicaciones durante el recorrido.
Sin embargo, más allá de las exigencias horarias, el secretario adjunto destacó que la responsabilidad es una de las principales características que deben tener quienes se dedican a esta actividad.
"Hay que tener ganas de trabajar. Un joven a la una o dos de la mañana quizás no va a venir un sábado porque sale con la novia y no va a cumplir. Nosotros ya estamos acostumbrados a este trabajo, no fallamos, haga calor, frío o llueva", expresó.
En ese sentido, recordó las dificultades que enfrentaban años atrás, especialmente durante las noches de tormenta, cuando debían transitar por calles con poca iluminación y zonas arboladas.
Como ejemplo, mencionó los recorridos por el Parque Aguirre, donde los fuertes vientos provocaban la caída de ramas de los eucaliptos y representaban un peligro para quienes realizaban el reparto.
También destacó los cambios que experimentó la ciudad con el paso del tiempo, particularmente en materia de iluminación y condiciones para circular durante la madrugada.
El trabajo del sindicato y el acompañamiento a los canillitas
Desde su función como secretario adjunto del gremio, Castillo también puso en valor la tarea que desarrolla la organización sindical en representación de los vendedores de diarios de Santiago del Estero.
En ese sentido, recordó que el trabajo gremial no se limita a representar al sector, sino que también implica mantener un vínculo cercano con los trabajadores, conocer sus realidades y acompañarlos en las distintas situaciones que atraviesan diariamente.
Además, destacó el conocimiento territorial que construyeron a lo largo de los años, recorriendo barrios y localidades del interior provincial para mantener el contacto con los canillitas y conocer de primera mano sus necesidades.
El dirigente recordó especialmente su participación en los comienzos de Nuevo Diario, cuando, junto a otros integrantes del sindicato, colaboró con la familia Cantos para dar a conocer el proyecto periodístico entre los vendedores de distintos puntos de la provincia.
Contó que acompañó esos recorridos por el interior santiagueño, donde ayudó a identificar a los trabajadores y sus lugares de distribución. Una experiencia que, según señaló, le permitió conocer en profundidad la realidad de sus compañeros.
Una actividad que permitió formar profesionales
Castillo también hizo referencia al valor social del oficio y a las oportunidades que el trabajo con los diarios permitió brindarles a numerosas familias.
Explicó que, a pesar de las dificultades económicas, muchos vendedores lograron sostener sus hogares y darles educación a sus hijos, quienes posteriormente pudieron desarrollar distintas profesiones.
En ese sentido, mencionó casos de abogados e ingenieros informáticos que provienen de familias de canillitas, cuyos padres y abuelos dedicaron buena parte de sus vidas a la distribución de diarios.
En su propia familia, señaló que sus hijos alcanzaron estudios terciarios y consiguieron buenos empleos, aunque no tienen previsto continuar con la actividad.
Para Castillo, la continuidad generacional no es sencilla, ya que el oficio requiere una dedicación particular y una disposición para trabajar durante horarios poco habituales.
Un saludo a los trabajadores en su día
Sobre el final de la entrevista, el dirigente gremial envió un saludo a todos sus compañeros y reconoció que este año la situación económica impedirá realizar los festejos que acostumbraban organizar en otras oportunidades.
Aun así, destacó la importancia de mantener vivo el reconocimiento a quienes, desde hace décadas, sostienen una actividad fundamental para la circulación de la información.
Con 50 años de trayectoria, Carlos Castillo representa a una generación de trabajadores que hicieron de las madrugadas, la bicicleta, las calles y los diarios una parte inseparable de sus vidas. También reivindica el papel del sindicato en la defensa y el acompañamiento de quienes mantienen vigente este oficio tradicional en Santiago del Estero.




















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