La vida de Juan dio un giro drástico a partir de una consulta médica de rutina que, en principio, no tenía ninguna relación con la oncología. "Fui a una consulta con el médico clínico por otra cosa. Le consulté porque tenía una pelotita detrás de la tetilla y me dijo que podía ser una bolita de grasa, pero me mandó a la ginecóloga", relató en diálogo televisivo.

La derivación lo tomó por sorpresa. "Yo le dije: ‘No me entregues a la ginecóloga’, y me respondió que eran las únicas chicas que hacían eso. Ahí me diagnosticaron cáncer de mama", recordó.

A partir de ese momento, debió enfrentarse no solo a la enfermedad, sino a las barreras de un sistema de salud que no suele estar preparado para recibir a pacientes masculinos con esta patología. "Vos decís: ‘Dame un turno para una mamografía’, y te miran diciendo: ‘Es trans’. Pero no, no soy trans", explicó Juan, quien también sufrió trabas logísticas: "Luché bastante. Para la internación me costó porque no había piso para hombres".

Publicidad

Tras superar el tratamiento y retomar su vida laboral, decidió transformar su experiencia en un motor de concientización. "Ahora hago mi vida normal, trabajo y difundo que los hombres también tienen cáncer de mama y que deben revisarse, aunque sea por una bolita de grasa. Se tienen que controlar y no tenerle miedo a la ginecóloga", recomendó.

El cáncer de mama en los hombres

Aunque socialmente suele asociarse de manera exclusiva a las mujeres, la evidencia médica establece que los hombres también poseen tejido mamario y pueden desarrollar tumores malignos en la zona. Las estadísticas señalan que aproximadamente el 1% de todos los diagnósticos de cáncer de mama corresponden a pacientes masculinos.

La principal complicación en la población masculina radica en que el diagnóstico suele concretarse en fases más avanzadas. Al no existir protocolos de mamografías de rutina para varones, la detección depende de la autoexploración y la consulta temprana ante cualquier alteración visible o palpable, como la presencia de nódulos firmes detrás de la aréola, retracción del pezón o cambios en la piel del tórax.

En cuanto a los tratamientos, la ciencia dispone de esquemas terapéuticos similares a los aplicados en mujeres, que incluyen intervenciones quirúrgicas, radioterapia, quimioterapia y terapias hormonales. Detectado a tiempo, el cuadro presenta elevadas tasas de curación o de control prolongado de la enfermedad.