El casamiento de Lali Espósito y Pedro Rosemblat en San Telmo se coronó como uno de los eventos más esperados del año. Sin embargo, la pareja optó por una celebración de círculo ultra íntimo y tomó una tajante decisión para blindar la exclusividad de la noche: prohibir los teléfonos celulares. Esta medida, junto con los primeros detalles filtrados por los asistentes, desató un fuerte debate en el mundo del espectáculo.
El ramo, el DJ sorpresa y las perlitas de la fiesta
Pese al blindaje mediático, la influencer Paulina Vetrano —hermana de la actriz Candela Vetrano— compartió algunas apostillas del festejo. Entre los protagonistas de la ceremonia se destacó Pino, el hijo recién nacido de Cande y Andrés Gil, quien enterneció a todos cuando "agarraba flores y se las daba a Lali".
La cabina de sonido deparó otra sorpresa: Ale Sergi, líder de Miranda!, ofició de DJ por un rato para hacer bailar a los presentes. Pero el momento más codiciado fue, sin dudas, el clásico lanzamiento del ramo. Aunque las hermanas Vetrano calcularon que volaría hacia el fondo de la pista, el cálculo falló. "Quien lo agarró fue Maru Venancio, histórica asistente de Lali", reveló Paulina, develando uno de los grandes misterios de la boda.
Quién es Maru Venancio, la famosa que se quedó con el ramo
Maru Venancio no es simplemente una asistente dentro del círculo de confianza de la novia, sino una figura sumamente reconocida en su rubro. Desempeñándose como histórica estilista, ha trabajado codo a codo no solo con la intérprete de "Disciplina", sino también con otras figuras del espectáculo y el streaming como Flor Jazmín Peña y Momi Giardina.
Con casi 120 mil seguidores en su cuenta de Instagram, Maru construyó una sólida comunidad digital donde comparte sus trabajos, increíbles looks y el detrás de escena de las producciones más importantes del país, consolidándose como una verdadera referente dentro del mundo de la moda, el estilismo y las redes sociales.
Cámaras analógicas y críticas por el hermetismo
El protagonismo de la noche no solo se lo llevó la fiesta, sino el estricto cepo digital. Según reveló Nazarena Di Serio, los novios implementaron una regla inquebrantable. “Nadie tuvo el celular encima. Se daban unas cámaras analógicas a ciertos invitados para que saquen 27 fotos, nadie subió nada”, detalló. Además, el periodista Gustavo Méndez confirmó que hubo una "bajada de línea" directa para que los invitados no hablaran sobre la boda con la prensa.
Este nivel de reserva generó críticas, especialmente de la propia Moria Casán. “Me parece que los invitados, al menos unas palabritas, ‘venimos a disfrutar’... Esas cosas tan herméticas, en una pareja que es absolutamente popular, es un gesto de cariño y respeto a la gente que está ahí”, sentenció la diva.


















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