A lo largo de 20 informes especiales, Nuevo Diario de Santiago del Estero, desandó varias perspectivas y testimonios, junto con archivo consultado, sobre la vida desde su llegada a Santiago del Estero, su misión sacerdotal y su presencia en los lugares de los más necesitarios. Porque Pedro Fils Pierre, fue más que un sacerdote, fue más que un orador y transmisor de la palabra de Dios, fue un ser que marcó profundamente una huella que no se borró y que ha quedado en la vida de muchas personas. En la comunidad bandeña principalmente, y en Santiago del Estero.
Pero en este informe especial, escrito exclusivamente para web, por motivo de esta fecha -7 de noviembre- solo vamos a plantear y hacer un resumen de esos informes, de los testimonios, a modo de racconto oficial del material trabajado hasta el momento. Esto nos servirá de apoyo conceptual, para saber hacia dónde vamos y qué tanto hemos transitado.
Sus orígenes y su camino

Su nombre Pedro Fils Pierre ya marcó su presencia y su historia desde siempre, ya que su significado es claro (en la traducción es “Pedro hijo de Pedro”). Nació el 11 de febrero de 1937 en Gonaïves, Haití. Desde muy niño demostró su inteligencia y su facilidad para el estudio y los deportes, destacaándose como un gran nadador, y ya en su juventud ganó un concurso universitario de pulseadas en la isla.
Hizo los estudios primarios y secundarios en el Colegio de los Hermanos del Sagrado Corazón. Su capacidad le facilitó las cosas y logró lo que no todos conseguían en su país: realizar una brillante carrera y graduarse como ingeniero civil en la Facultad de Ingeniería de la Universidad Estatal en Puerto Príncipe.
Luego de dar sus primeros pasos como profesional en dependencias públicas de su país, realizó un curso de perfeccionamiento en París y se trasladó a África, donde sirvió como profesor de Matemática, Física, Topografía y Cómputos en la Escuela Normal de Profesores, en el Liceo Técnico y en la Escuela Superior de Obras Públicas de Bahamaco. Allí junto a un colega contrajeros hepatitis B. Su compañero falleció, pero Pierre logró recuperarse.
En 1965 llegó a Argentina debido a un intercambio universitario, tras un vínculo que tuvo allá en el otro continente, a través de la embajada Argentina en aquel país, le dieron la oportunidad de viajar para seguir capacitándose. Realizó estudios de posgrado en Hidráulica Sanitaria en la Facultad de Ingeniería de la UBA (Universidad de Buenos Aires). En 1966, por su capacidad, asentado en Capital Federal le llegó la propuesta y fue designado como jefe del Departamento de Estudios y Proyectos del Servicio provincial de Agua Potabla de la Corporación del Río Dulce.
Su vocación y su visión
Esta función y ya en tierras santiagueñas, pudo recorrer gran parte del interior. Se puso en contacto con gente que se encontraba en condiciones muy marginales. La humildad, el sufrimiento y la necesidad de un apoyo espiritual, entre otras tantas, que atravesaban muchas familia, lo fueron acercando a ese sentimiento y esa misma necesidad de ayudar a los demás. Esto despertó en él, la vocación de ayuda a los demás, al otro. Con el tiempo, sería ya una vocación sacerdotal e inmediatamente después, su misión sacerdotal.
A su generosa entrega en el trabajo profesional por la dotación de agua a poblaciones del interior de la provincia, unió a otros servicios, el ministerio religioso fiel a la doctrina social de la Iglesia, humanizar a este mundo rodeándolo de condiciones dignas de ser vividas para divinizarlo después.
Tras radicarse en Santiago del Estero, decidió consagrarse al sacerdocio. En cuanto a los estudios sacerdotales, los filosóficos fueron cumplidos en la UCSE (1968-1969) y los teológicos en el Seminario Conciliar Metropolitano de San Miguel de Tucumán. Fue ordenado sacerdote el 25 de enero de 1974 por monseñor Manuel Tato en la Catedral Basílica, donde prestó sus primeros servicios.
En 1979 fue designado párroco de Cristo Rey, en la ciudad de La Banda. Luego, entre 1984-1985, se desempeñó como rector de la UCSE.
Su misión y el destino

Saltó a la trascendencia pública e histórica en febrero de 1984, cuando llevó a cabo un exorcismo en la parroquia Cristo Rey que conmocionó a la sociedad santiagueña y aún hoy es recordado. El padre Pierre fue reconocido por su postura cautelosa ante estos fenómenos, exigiendo siempre estudios médicos para descartar problemas nerviosos o clínicos antes de intervenir espiritualmente.
El padre Pierre abrazó con pasión el Movimiento Católico de la Renovación Carismática. Precisamente, su carisma lo llevó por el camino de la sanación que poseen las personas que se dedican al ministerio de los enfermos. Su abnegada entrega por ayudar a los que sufren le mereció el respeto y el reconocimiento de miles de fieles.
En febrero de 1984 en la Iglesia Cristo Rey de La Banda, el padre Pedro Fils Pierre enfrentó al demonio con la fuerza de la oración. Liliana, la joven de Clodomira, volvió a nacer. Y toda una provincia fue testigo de que la fe puede más que el miedo.
La joven, de apenas 21 años y oriunda de Clodomira, comenzó a sufrir pesadillas; alucinaciones y episodiosiolentos que alarmaron a su familia y vecinos. Su carácter cambió, aparecieron convulsiones y una fuerza descomunal que nadie podía explicar. En el pueblo se decía: “Está poseída por el demonio”. En medio de una noche de desesperación, Liliana pidió ser llevada a una parroquia. Sus padres la trasladaron a la iglesia Cristo Rey de La Banda, donde el sacerdote haitiano, ingeniero formado en París y líder de la Renovación Carismática, percibió la gravedad del caso. El olor a azufre, los movimientos violentos y los fenómenos extraños confirmaron para él la presencia del mal.
Finalmente, el 17 de febrero, tras horas de oración y resistencia, el demonio fue expulsado. El olor a azufre desapareció y la calma volvió al templo. Liliana se recuperó, rehízo su vida y hoy vive en Clodomira con hijos y nietos, aunque evita recordar aquel episodio. El padre Pierre continuó su ministerio en Cristo Rey hasta su fallecimiento en 1995, siendo recordado como un sacerdote carismático y querido por su pueblo.
Su lucha y enseñanza
En 1986 se hizo cargo de la parroquia Nuestra Señora de Lourdes para volver definitivamente a la parroquia Cristo Rey el 6 de agosto de 1987. En ese tiempo, luego de tomar popularidad por protagonizar el exorcismo, recibía muchas consultas y familias lo buscaban, “porque decían tener un familiar, un amigo o un ser cercano, que estaba poseído”. Según reconocieron las personas que estaban cerca de él, también se había generado una especie de “paranoia” colectiva o una tendencia a creer o interpretar que algunos episodios inexplicables o paranormales, estaban asociados con una posesión.
En medio de esas consultas, si hubieron casos de preocupación, incluso más fuertes que lo que sucedió en Cristo Rey. Dos casos destacaron, y uno de ellos, una muchacha de ciudad capital, oriunda de un paraje del interior, pasó una semana aproximadamente con Pierre y su gente en la parroquia de Lourdes. Donde vivieron episodios paranormales y hasta enfrentaron a una fuerza maligna, que nunca pensaron hacerlo.
En sus doce años de misión sacerdotal dotó a La Banda de un hermoso templo y un jardín de infantes para los niños del barrio (1990). También creó una escuela primaria, transformando el salón parroquial en dos aulas.
Su luegado y herencia

En 1994 creó el Bachillerato Humanístico, que fue su sueño, pero la muerte no le permitió verlo crecer. En su homenaje, esta institución educativa lleva su nombre.
Un hombre que, al responder al llamado de Dios, entregó su vida al servicio de sus hermanos y se olvidó de sí mismo para trabajar incansablemente en una admirable tarea evangelizadora. Predicó y enseñó con el ejemplo, el perdón y la oración. Fue uno de los pilares de la organización del Congreso Eucarístico Nacional en 1994. La creación de las Ligas Eucarísticas le permitió a Pierre mantener a los grupos en permanente oración, como un compromiso para toda la vida.
A principios de octubre de 1995, Pedro Fils Pierre dejó una última lección en su mensaje espiritual que fue leído a toda la comunidad. Dijo: “Perdón a los que he ofendido, y los declaro sin culpa a los que me han ofendido, agradezco y bendigo a todas las personas que han trabajado conmigo y los que me brindaron siempre su apoyo. Agradezco infinitamente a la Argentina y de una manera especial a Santiago del Estero (mi segundo pago) por todo lo que he recibido de este hermoso país estos treinta años. Me despido de todos bendiciéndolos”.
Con estas palabras llenas de amor se despidió el venerable sacerdote un mes antes de su partida al encuentro con el Señor, que falleció el 7 de noviembre de 1995. Sus restos descansan en el templo de Cristo Rey de la ciudad de La Banda.
“La misión de un sacerdote es universal y es para todos. Donde necesiten la palabra y el apoyo, ahí estaré” (en sus palabras)
Córdoba, Argentina, 10 de Octubre de 1995
En este momento final de mi vida, expreso a continuación lo que constituyen mis últimos deseos antes de presentarme ante el Tribunal de Cristo, Justo Juez:
1) Pido perdón a todas las personas (con nombre y apellido) que he ofendido, ya sea de pensamiento, palabra o de obra.
2) Declaro inocentes y sin culpa a todas las personas por una razón u otra me han ofendido.
3) Agradezco y bendigo a todas las personas (mis hermanos en el sacerdocio, los equipos que han trabajado conmigo, amigos) que han contribuido a mi perseverancia en los caminos del Señor.
4) Agradezco infinitamente y bendigo con abundante bendición a todas estas personas (que se conocen) que han compartido mi intimidad ya sea con la parroquia, en mi casa particular, brindándome siempre un apoyo de familia de sangre.
5) Las Ligas Eucarísticas deben mantenerse unidas en el amor de Cristo, tal como lo expresa la palabra de Dios en San Juan 17.20-22 y Colosences 3.12-13.
6) Que el grupo del Misterio de la Pasión del Señor conserve su espíritu y cohesión al rededor de un sacerdote que el señor Obispo les indicará.
7) Agradezco toda la colaboración que me ha brindado toda la comunidad parroquial de Cristo Rey en el desempeño de mi función de Párroco y que la Junta Parroquial a través de la Comisión Directiva, las áreas respectivas y con el consentimiento del nuevo pastor impulse la construcción del templo a Santa Rita.
8) Agradezco infinitamente a la Argentina, y de una manera especial a Santiago del Estero (mi segundo pago) por todo lo que he recibido de este hermoso país durante estos treinta años.
9) Pido a Monseñor Gerardo Sueldo, (mi pastor) hombre que siempre he admirado por su capacidad y don de gente que lea en mis exequias las presentes líneas.
10) Me despido afectuosamente de todos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, Amén.




















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