Una niña de 12 años, quien sufre de un retraso madurativo leve, se encontraba jugando con una de sus hermanas y otros vecinitos en la vía pública del barrio El Escondido de la ciudad de Nueva Esperanza, departamento Pellegrini.

Eran las seis de la tarde del domingo 25 de octubre del corriente año y uno de los vecinos se encontraba consumiendo bebidas alcohólicas en un comercio de las inmediaciones. Se trataba de un sujeto de 50 años, quien tiene dificultad para caminar como consecuencia de las secuelas físicas de un accidente de tránsito.

De acuerdo con las averiguaciones realizadas por la madre de la menor, el individuo se había cruzado hasta una casa abandonada y colmada de malezas para realizar sus necesidades fisiológicas. En esa circunstancia, la niña pasó andando con la bicicleta por frente a la citada propiedad, ocasión en la que fue interceptada por el sospechoso, quien la introdujo en la casa abandonada y la abusó sexualmente.

El resto de los niños habría observado a la menor y al sujeto en la propiedad y corrió a contarle a la madre de la víctima. La mujer de 38 años se trasladó hasta el lugar, pero encontró en el camino a su hija, a quien la contuvo emocionalmente, y no pudo agarrar al acusado.

“Sacó la moto de la casa y se dio a la fuga”, afirmó la madre a Nuevo Diario. La mujer lo buscó por algunos sectores de la ciudad para que respondiera por su aberrante acto, pero no lo halló. La niña le había contado a su madre que le bajó el pantalón, aunque luego rompió en llanto y no pudo seguir con el relato.

La madre realizó la denuncia en la Comisaría Comunitaria N° 32 y trasladó a su hija al hospital zonal, donde fue examinada por una ginecóloga.

La causa recayó en la Dra. Andrea Juárez, representante de la Unidad Fiscal de Delitos contra la Integridad Sexual de la Circunscripción Capital, quien ordenó como primeras medidas que personal policial notificara al acusado de una prohibición de acercamiento y contacto con la víctima y su entorno familiar y se realizara un relevamiento socioambiental.

Al día siguiente, la menor y su madre fueron trasladadas a la ciudad Capital, donde se concretó una Cámara Gesell. La madre recordó que su hija contó que fue arrastrada por el sujeto hasta el interior de la casa abandonada, le bajó el pantalón, la manoseó en partes íntimas y, cuando pretendía accederla carnalmente, ella le pegó un cabezazo y un rodillazo, tras lo cual pudo huir.

Con los resultados de la Cámara Gesell y otras medidas procesales ordenadas, la fiscal solicitó la detención del sospechoso. Con una orden del Juzgado de Control y Garantías, los uniformados irrumpieron en la casa del sujeto y este fue aprehendido.

En un caso anterior había “zafado” por su carnet y su pensión por discapacidad


El abuso sexual sufrido por la niña de 12 años enardeció a todos los vecinos del barrio El Escondido. Es que no era la primera vez que el sujeto estaba involucrado en un aberrante hecho. A mediados de julio del corriente año había sido denunciado por un abuso sexual simple en perjuicio de otra menor.

Sin embargo, no fue detenido. Se argumentó en aquella ocasión que era “discapacitado” y se presentó el carnet y documentación del cobro de haberes por una pensión por discapacidad.

En esta oportunidad, se determinó fehacientemente que el acusado no tiene una discapacidad (condición general que afecta la vida personal, social y cotidiana de una persona), sino una incapacidad laboral a causa de las secuelas físicas en una pierna por un accidente de tránsito. Esta “aclaración” le permitió a la justicia avanzar en la causa y ordenar su detención.

Quedó imputado por abuso sexual gravemente ultrajante.