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Opinión Por Redacción del Nuevo Diario

Acción Teatral Urbana: cuando Santiago se transforma en escenario

Este evento no es simplemente una programación cultural más ni un "rejunte de artistas", como algunos podrían decir desde la distancia o el desconocimiento.

Dalton Sayago

Por Dalton Sayago

Cada mes de julio, con la llegada del aniversario de la ciudad Capital, Santiago del Estero se convierte en un escenario vivo, en un espacio donde las calles, las peatonales, los paseos y las plazas laten al ritmo del arte, la danza, la música y el teatro. Y entre todas las propuestas que brotan en esta época, una se destaca no solo por su despliegue, sino por su significado: la Acción Teatral Urbana.

Este evento no es simplemente una programación cultural más ni un "rejunte de artistas", como algunos podrían decir desde la distancia o el desconocimiento. Es, en realidad, una fiesta del encuentro, un ritual colectivo donde los y las artistas de toda la provincia se reencuentran, comparten, crean y regalan su arte al público sin más escenario que las calles mismas.

La Acción Teatral Urbana es también una poderosa herramienta de democratización del arte. No se encierra entre cuatro paredes ni exige entradas: lleva el teatro al paso de cualquiera, interrumpe la rutina con poesía, rompe el bullicio urbano con risas, silencio o aplausos. Es arte que se da, que se entrega, que se mezcla con la ciudad y la transforma, aunque sea por unos días, en un gran teatro a cielo abierto.

Desde las escalinatas del palacio municipal, sobre calle Libertad, el despliegue de escenografía, vestuario y expresiones que irrumpen en las inmediaciones de la plaza Libertad y las arterias céntricas es un gesto político y cultural: afirmar que Santiago no es solo historia y tradición, sino también presente artístico y futuro creativo. Es decir, Santiago no solo celebra su pasado, sino que vive su cultura con fuerza y diversidad.

Hoy, a pesar de las lluvias, los cantantes, bailarines, actores, payasos, acróbatas, músicos, y demás, embelesaron las calles, tuvieron la oportunidad de cantar a voz clara y pura en el CCB, de tener a una multitud en silencio. De que la Plaza Libertad sea el mejor teatro a cielo abierto bajo la lluvia del mundo. Y que el Mercado Armonía se trence entre olor a sanguches de milanesas y las danzas de personas de la tercera edad. Para que las calles de nuestro Centro sea vuelvan Carnaval en pleno julio, eso es nuestra Acción Teatral Urbana.

Y ese es el mayor valor de esta iniciativa: la visibilidad. La Acción Teatral Urbana le da voz y cuerpo a una comunidad artística que muchas veces trabaja en la sombra, que no siempre tiene los espacios que merece, pero que mantiene viva la llama del arte en cada rincón del territorio.

Por eso, más que una actividad de agenda, este evento debe ser comprendido como una política cultural que enriquece el alma de la ciudad, que fortalece vínculos entre artistas y ciudadanos, que resignifica el espacio público como lugar de encuentro y no de tránsito.

Que cada aniversario de la "Madre de Ciudades" nos encuentre así: con arte en las esquinas, con teatro en las veredas, con danza en los pasillos, y con la certeza de que, al final del día, Santiago es cultura, pero Cultura Viva.

 

Dalton Sayago.

Redacción del Nuevo Diario

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