Los pobladores del paraje Pocitos, departamento Capital, están indignados y esperan el accionar judicial. Todos sabrían lo que sucede puertas adentro de una vivienda de la zona. Una joven de 18 años fue abusada sexualmente —presuntamente por su padrastro— desde los 10 y ya tiene dos hijos. Una tía realizó la denuncia cuando la menor quedó embarazada apenas cumplió los 13 años, pero no tuvo el eco que esperaba en ese momento.
La madre de la niña no quiso realizar la denuncia. Sin embargo, presionada por sus familiares y vecinos echó a su pareja y acusado del aberrante hecho. El sospechoso desapareció tras la denuncia policial y regresó tiempo después. Volvió a convivir con la madre de la adolescente que gestó un niño.
Al parecer, los abusos sexuales prosiguieron. La menor volvió a quedar embarazada el año pasado y tuvo su segundo hijo, sin que nadie supiera de alguna relación de noviazgo de la jovencita ni siquiera de un pretendiente. Parientes y vecinos presionaron a la madre para que realizara la denuncia, pero la mujer se negó. “Culpó” del embarazo de su hija a un hermano de su pareja. No obstante, el “acusado”, quien vive en Mar del Plata, le dijo a los familiares de la menor que nunca tuvieron relaciones sexuales, ni siquiera fueron “novios”.
La presión de la comunidad es tan fuerte que impactó en el sospechoso. El hombre prácticamente no vive en la casa de su pareja en los últimos tiempos por temor a ser detenido por la Policía. Se levanta temprano por la mañana y se va al monte; regresa al mediodía para comer y vuelve a introducirse en la espesura de los árboles hasta el anochecer.
Los pobladores solicitaron que se reactive la denuncia porque no quieren tener un “depravado” en la zona, teniendo en cuenta que hay muchas niñas y adolescentes que van a los negocios y la escuela del lugar.