El informe de las pericias balísticas que, en el marco de la causa que investiga el homicidio de la adolescente Silvia Verónica Maldonado, realizó Criminalística de la Gendarmería Nacional, puso un manto de duda respecto de la autoría del disparo que quitó la vida a la chica, por cuando indicaría que el plomo no habría sido disparado por el arma reglamentaria del cabo primero José Miguel Abraham.
Nuevo Diario accedió al escrito rubricado por el comandante César Antonio Giménez, el cual sostiene que de la observación del plomo obtenido en la morgue judicial santiagueña surge que presenta dos estriados diferentes, no atribuibles al paso del proyectil por el cañón de la pistola Bersa Thunder que se le secuestró al policía Abraham.
Admitió ante los colegas
La cuestión se torna al menos confusa, si se tiene en cuenta que, tras el incidente en el capitalino barrio Gas del Estado, el propio Abraham admitió ante sus colegas de la Comisaría Comunitaria Quinta, y también ante el subjefe de la institución, que había sido él quien disparó, aunque aclaró que nunca apuntó hacia Silvia Maldonado, sino que lo había hecho hacia el suelo.
Asimismo, fiscalía tiene acreditado que Abraham presentaba restos de pólvora en sus manos, especificando que en la derecha dio negativo a la técnica de la difenilamina, pero positivo a la técnica del rodizonato (plomo, bario y antinomio).
En la mano izquierda le dio positivo a ambas técnicas.
Dio positivo a otro policía
La situación se torna más confusa aún, ya que si bien en la audiencia se informó que solo a Abraham le había dado positivo las pericias para determinar si tenía pólvora en las manos, el informe de Gendarmería sostiene que al policía Fabio Cristian Kooper también le dio positivo ambas técnicas y en las dos manos, lo que invitaría a deducir que también él pudo haber disparado en la ocasión del fatal incidente.