“Mami mi amiguito me hizo que le diera besos ahí –zona genital- y que él también me iba a hacer lo mismo”, fue la confesión abrumadora que le realizó un niño de 3 años a su madre. La mujer de inmediato radicó la denuncia penal.
El caso comenzó a ser investigado por la Fiscalía de Abusos Sexuales y Violencia Institucional de la Circunscripción de Capital, a partir de la denuncia realizada en sede de la Comisaría Comunitaria 28, por una mujer de 20 años.
De acuerdo con lo manifestado por la mujer residente en el barrio Norte de la ciudad de Suncho Corral –departamento Juan Felipe Ibarra- había notado que su hijo había comenzado a tener actitudes agresivas con sus primos. Además, había observado que solía masturbarse.
En primera instancia, pensó que el menor se estaba explorando sexualmente y descubriendo su cuerpo. Pero con el paso de los días, notó que el menor cambiaba sus actitudes cada vez más.
Ante la situación y con la duda de que algo estaba pasando con el menor, la mujer decidió realizar un juego donde le consultó qué había pasado. El niño le habría manifestado que quería jugar un juego que solía tener con su amigo. Se trata de un adolescente de 13 años, que reside en cercanías de la vivienda de la víctima.
Asombrada por lo que estaba oyendo, la mujer le preguntó en qué consistía dicho juego, por lo que el menor de inmediato comenzó a desnudarse. Luego, le reveló que su amigo le habría dicho que “era un secreto entre ellos y que no debía decirle a nadie”.
Como pudo la mujer le explicó que esas actividades no debían reproducirla más; ya que “eran cosas de gente grande y que estaban mal”. Luego, ahondó con las preguntas sobre los detalles de los abusos que la víctima habría sufrido por parte del agresor.
Mediante averiguaciones, la denunciante pudo establecer que el menor habría comenzado a sufrir vejaciones desde hacía aproximadamente un mes había comenzado a ser manoseado por el agresor.
El atacante lo habría amenazado con que “no jugarían más si le contaba a alguien sobre su secreto”.
Según se pudo saber, el sospechoso solía llevar a la víctima a su vivienda bajo engaños que jugaría con sus hermanos menores y luego, lo encerraba en una de las habitaciones donde lo desnudaba y posteriormente, lo obligaba a practicarle sexo oral.
Tras la denuncia de la madre de la víctima, los uniformados iniciaron las pesquisas.