Un vecino del barrio Obrero de la ciudad de Añatuya, departamento General Taboada, había decidido vender su camioneta Chevrolet Tracker y se puso en contacto con potenciales compradores. Mantuvieron contactos hasta que llegaron a un acuerdo económico por la suma de 300 mil pesos en efectivo. Sin embargo, el potencial cliente no contaba con todo el dinero, por lo que llegó a un acuerdo para que le diera lo acordado en partes. El dueño del vehículo accedió a la propuesta, aunque solo con la condición de que recién le entregaría la camioneta una vez que cancelara los 300 mil pesos, todo lo cual sería rubricado por un escribano.
Tras el acuerdo, no hubo más objeciones. El propietario de la Chevrolet Tracker se presentó con su abogada en la escribanía céntrica, donde también se presentó el cliente, acompañado por su hermano. Frente al notario se redactó el acta que afirmaba que solo una vez que depositara íntegramente los 300 mil pesos, le entregarían al comprador la llave, la camioneta y la cédula verde. Tras la firma del acta y una vez que el cliente y su hermano ya no estaban, advirtieron que la llave del vehículo no estaba. Salieron y tampoco estaba la camioneta en la vereda, por lo que sospecharon de los hermanos.
El damnificado se trasladó hasta la sede de la Comisaría Comunitaria 41 y realizó la denuncia penal por el delito de hurto en contra del comprador y su familiar.
El hecho fue informado a las autoridades del Ministerio Público Fiscal de Añatuya, quienes ordenaron que se realizara una profunda investigación. Asimismo, dispusieron que se diera intervención al personal de la División Robos y Hurtos para que realizara averiguaciones y ubicara la camioneta sustraída; además de establecer adónde están los acusados.