Una jubilada de apellido Pogonza (74 años), domiciliada en el barrio Santa Rita de la ciudad de Añatuya, departamento General Taboada, se trasladó hasta una entidad bancaria para solicitar un préstamo de dinero. Fue atendida por un empleado, quien ingresó los datos de la mujer en el sistema informático financiero. Seguidamente, le informó a la clienta que no podían facilitarle el préstamo porque tiene un crédito realizado con una billetera virtual y una deuda impaga de 100 mil pesos desde hace varios meses. La información sorprendió a la jubilada, quien afirmó que nunca había realizado una operación financiera de esa magnitud e incluso sostuvo que no utiliza la billetera virtual desde hace tiempo.
Sin embargo, el drama familiar no terminó ahí. La denunciante informó lo sucedido a su hija de apellido Navarro, comerciante y de 46 años, quien buscó en Internet un número de atención al cliente de la billetera virtual en cuestión y llamó. Expuso el problema de su madre y solicitó una solución. El supuesto empleado que la atendió le pidió información de la damnificada y de ella, tras lo cual le prometió una respuesta.
Sin embargo, posteriormente Navarro comprobó que el número que marcó era de "ciberdelincuentes" y que también la estafaron a ella. Le transfirieron $ 60 mil de su billetera virtual a una cuenta desconocida.
En consecuencia, tanto madre e hija realizaron sendas denuncias por estafa en la Comisaría Nº 41. Las autoridades policiales informaron los hechos al fiscal Ezequiel Bustamante, quien ordenó que se diera intervención al personal del Departamento de Delitos Económicos.