Camila Emilse Barrera celebró sus 18 años el último viernes. La fiesta tuvo lugar con amigos, en una propiedad de la ciudad de Frías, perteneciente al departamento Choya, la noche del sábado. Durante la celebración, recibió el mensaje de un "amigo".
Se trataba de Raúl Pallares, un individuo que había cumplido una condena de diez años por un caso de abuso sexual con acceso carnal. Acordaron un encuentro. Sin embargo, al día siguiente, Camila fue hallada tirada entre la maleza y la basura a un costado de la calle Catamarca, a pocos metros de la Ruta Nacional 157.
El cuerpo de Camila fue sometido a autopsia, donde se evidenció que había sido asesinada por asfixia mecánica, es decir, fue estrangulada. Faltaba su teléfono móvil. El personal del Departamento de Homicidios y Delitos Complejos encontró huellas de una motocicleta, así como de pisadas de calzado en la escena del crimen.
Una investigación fue iniciada, encabezada por la fiscal de Choya y Guasayán, Dra. Natalia Simoes, en conjunto con el juez de Control y Garantías de esa circunscripción, Dr. Guillermo Paradelo.
Los agentes, tras analizar el entorno de la joven, llegaron hasta un nombre: Raúl Pallares. Con base en esta información, el juez Paradelo ordenó una serie de allanamientos en varias propiedades. De la casa del sospechoso, se incautaron el teléfono móvil de Camila y algunas prendas de vestir que estaban ocultas en una hormigonera y en el baúl de su motocicleta. Su vehículo, por orden judicial, también fue confiscado por los uniformados para contrastarlas con las huellas encontradas en el lugar del macabro hallazgo.
Por su parte, la junta médico-forense que examinó el cuerpo de la joven víctima determinó que, al momento del examen, el cuerpo presentaba aproximadamente cinco horas sin vida. Por lo que se presume que el horario de su muerte habría sido a la madrugada. Ayer, la Fiscalía tomó testimonios a los testigos.