La convivencia con un joven con adicción a los estupefacientes se tornó casi imposible para una familia del barrio Almirante Brown, lo que provocó que una empleada municipal de 41 años solicitara la intervención de la justicia para evitar graves consecuencias o una tragedia.
Desesperada e impotente por la situación que está atravesando, la mujer expuso ante la policía que su hijo de 20 años, desde que comenzó a consumir drogas, le hurtó bienes para venderlos y obtener dinero para la compra de cocaína. A ello le sumó que el joven le exige plata y, cada vez que recibe una respuesta negativa de ella, la amenaza con agredirla o con matarla. La adicción llevó al acusado a cometer hechos ilícitos, entre ellos delitos contra la propiedad y violencia de género.
La empleada comunal indicó que siempre le ofreció ayuda a su hijo para que realice un tratamiento contra las adicciones, pero él siempre se negó.
Cansada de los hurtos, de las discusiones y de las amenazas, la mujer realizó la denuncia en la Comisaría Nº 7 y pidió que su hijo sea excluido del hogar para preservar la integridad física del resto de sus hijos y de ella. Se dio intervención a la Unidad Fiscal de Violencia de Género e Intrafamiliar.