Una familia de El Bobadal (Jiménez) se tuvo que mudar a la ciudad Capital hace cinco años por cuestiones laborales de uno de sus integrantes, aunque suele regresar periódicamente. Una de ellas, una joven universitaria de 23 años, estuvo en su tierra natal en julio de 2024.
El abogado querellante, Dr. Leandro Jiménez, expuso que, de acuerdo con la denuncia, la estudiante fue a un boliche en compañía de una amiga. En esa circunstancia, se le acercó un joven de 27 años, oriundo de la localidad de Monte Flor, a quien conocía de vista. Estaba alcoholizado y comenzó a acosarla. "Vamos afuera", le dijo en un momento. El sujeto le compró una gaseosa, que la joven agarró ante la insistencia, aunque no la tomó y la arrojó en el baño. Él la seguía e insistía en que salieran afuera.
A las 3 de la madrugada, la joven fue interceptada por la novia del imputado, quien le reclamó que ella "molestaba" a su pretendiente. La universitaria negó la acusación y le pidió a la chica que "se haga cargo de su novio y lo llevara". Asimismo, la denunciante le contó lo sucedido a policías que brindaban seguridad y expulsaron al sospechoso. Tras el incidente, la estudiante regresó a su casa.
A las 4, se presentó un policía en la vivienda y le dijo que el acusado había expuesto en la comisaría que los uniformados le habían sustraído bienes. En ese momento, llegó el joven de Monte Flor en un auto con una mujer y el uniformado se retiró. El acusado le reclamó sobre la expulsión del boliche, la insultó y le propinó trompadas en el rostro y otras partes del cuerpo, hasta que cayó desvanecida frente a su casa. El agresor se retiró y regresó minutos después, aunque solo. La joven denunció que sintió que le tomaba el pulso en la muñeca y en el cuello; finalmente perdió el conocimiento. Despertó en el auto del sospechoso, quien la habría cargado en el vehículo. Transitaban por la Ruta Nacional 34 en dirección hacia Nueva Esperanza (Pellegrini) e ingresó por un camino vecinal desolado. El joven detuvo la marcha y le preguntó: "Por qué te haces la difícil conmigo?". Trató de bajarla del rodado, pero no pudo ante la resistencia de la universitaria. "Bajate h… de p…, si no te bajas por las buenas, te vas a bajar por las malas, te voy a hacer c… matando", la habría amenazado.
El automovilista regresó a la Ruta 34 y a alta velocidad invadía el carril contrario y amenazaba con chocar de frente con otros vehículos. Luego de ello ingresó a otro camino vecinal y le habría manifestado: "Aquí murió uno ahorcado, así también vas a morir vos ahora; te voy a ahorcar con una piola y después me voy a ahorcar yo".
A 2 kilómetros detuvo la marcha y comenzó a buscar su celular. La joven lo encontró y lo guardó en su campera para pedir ayuda porque no encontraba el de ella. La estudiante descendió y comenzó a correr hacia una casa, mientras era perseguida por el sujeto. Se enganchó en un alambre de púas y comenzó a gritar al ser alcanzada por el agresor, hasta que salió una pareja; la mujer era prima del acusado. La víctima le pidió ayuda porque el sujeto quería matarla. El hombre le exigió al sospechoso que soltara a la víctima y que "dejara de joder" al ver que la víctima estaba ensangrentada. Hicieron ingresar a la casa a la universitaria, quien contó lo sucedido. "El novio la pegó, yo la salvé", dijo el sujeto ante la acusación. "¿Por qué no la llevaste al hospital, mirá en las condiciones que está", le habría manifestado el dueño de casa a su primo político.
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La pareja le dijo a la joven que buscara ayuda en la casa vecina. Lo entretuvieron al acusado y la víctima corrió hasta dicha vivienda, donde la atendió un matrimonio, que son padres del acusado. Llegó el sospechoso y fue echado por su progenitor, que había escuchado el relato de la joven. "Siempre que sale hace macanas", habría manifestado la madre. En esa casa estuvo hasta las 10 de la mañana, ocasión en la que fue rescatada por la policía y llevada al hospital.La universitaria dijo que sufrió "heridas graves en la cara"; los golpes, tormentos y amenazas fueron de una "gravedad extrema". Sufre ataques de pánico, pesadillas, estrés y angustia.
La joven y el querellante rechazaron las condiciones de un juicio abreviado por lesiones calificadas, amenazas y hurto simple (del celular) porque consideraron que deben agregar el delito de privación ilegítima de la libertad. La estudiante pidió que la causa se elevara a juicio y que el acusado llegara detenido al debate.
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