La investigación policial y de distintos organismos gubernamentales, que derivaron en el rescate de 5 adultos mayores y la clausura de un geriátrico clandestino en el barrio Villa Borges de la Capital, determinó que había una pareja responsable del funcionamiento del lugar, de apellidos Ovejero y Sánchez, y que los familiares de cada uno de los internos pagaban 400 mil pesos, lo que hacía una recaudación mensual de $ 2 millones.
Por otra parte, las cuatro mujeres y un varón, que fueron trasladados al hospital neumonológico, comenzaron a ser entregados a sus familiares con la recomendación de que, en caso de elegir un hogar privado, sea uno autorizado y con las condiciones para vivir dignamente.
El lugar allanado y clausurado estaba en condiciones deplorables.