Una niña de 13 años, analfabeta, fue vendida por su propia familia a un clan gitano por 825 mil pesos para concretar un “matrimonio arreglado” con su primo de 20 años. La menor fue explotada sexual y laboralmente durante meses, trasladada entre San Juan, Neuquén y Santa Fe, donde sufrió maltratos físicos, quemaduras con cigarrillos y privación de alimentos. Esta semana, la Justicia Federal condenó a 10 años de prisión al “esposo” y a sus padres por trata de personas agravada.
La víctima relató en Cámara Gesell que fue sometida a un rito de “unión de hecho infantil” para iniciar su vida sexual. Durante el cautiverio cursó dos embarazos: el primero terminó en aborto espontáneo y el segundo dio a luz en agosto de 2024. Fue rescatada junto a su bebé y actualmente vive con sus padres biológicos en Catamarca, quienes también están imputados por haberla entregado a cambio de dinero.
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El juez federal Juan Doffo condenó a Gustavo Franco Cristo y a sus suegros por el delito de trata de personas agravada. Los hombres cumplen su pena en penales sanjuaninos, mientras que la mujer recibió prisión domiciliaria. Como parte de la reparación económica a la víctima, se ordenó el remate de la flota de camionetas Toyota Hilux y Ford Ranger del clan.
Pese a la extrema vulnerabilidad de la menor y los abusos sufridos, el agresor no fue imputado por abuso sexual, ya que en la legislación argentina actual los 13 años constituyen la edad de consentimiento.
El caso puso en evidencia la persistencia de prácticas de trata y matrimonios infantiles en ciertos clanes gitanos, así como las fallas en la protección de niñas en situaciones de extrema vulnerabilidad. La causa continúa abierta respecto a la responsabilidad penal de los padres biológicos de la adolescente.