La policía puso fin a las maniobras de Walter Gerardo Orellana, un comerciante de 34 años domiciliado en el centro, que se daba la gran vida mientras acumulaba deudas millonarias. Personal de la División Búsqueda y Captura de Prófugos lo detuvo este miércoles cuando circulaba por el barrio Juan Felipe Ibarra.
Orellana, quien se dedica al rubro de la telefonía celular, era buscado intensamente por la Justicia. Su modus operandi era sencillo pero dañino: realizaba compras mayoristas de equipos y mercadería —por sumas que rondan los $10.000.000— y al momento de pagar entregaba cheques. La sorpresa llegaba cuando el proveedor iba al banco y se encontraba con que la cuenta no tenía fondos.
La caída
Los investigadores sabían que se movía por la zona oeste de la Capital. Finalmente, lograron cerrarle el paso alrededor de las 18 horas en la esquina de Santiago Herrera y Portezuelo.
Al momento de la detención, el acusado se desplazaba en un Nissan Sentra, vehículo que fue secuestrado de inmediato. Además, le incautaron dos celulares y una notebook, elementos que ahora serán peritados para ver si hay más víctimas de sus maniobras financieras en su historial.
La causa se inició tras la denuncia de un colega comerciante, quien al ver que los valores eran incobrables, decidió acudir a la Justicia para frenar la estafa.