Un sujeto se presentó alrededor de las 13.30 de ayer en la casa de una jubilada de 75 años, sita en la calle Rojas de Oquendo al 400 del barrio Rivadavia de la ciudad capital, y le pidió permiso para lavarse las manos. El visitante era un conocido porque se domicilia en el mismo complejo habitacional y la mujer accedió al pedido.
En efecto, el joven se quedó a lavarse las manos en la parte delantera de la vivienda, mientras que la dueña de casa se dirigió circunstancialmente al fondo. Al regresar al sector delantero, la mujer advirtió que el vecino se retiraba de la zona del comedor y se marchó. Seguidamente, la jubilada comprobó la ausencia de un teléfono celular que había dejado sobre la mesa del comedor.
La damnificada solicitó ayuda a una vecina, quien se puso en contacto con sus familiares. La dueña de casa contó lo sucedido y se realizó una denuncia en la Comisaría Comunitaria Nº 4 para que se iniciara una investigación a fin de recuperar el aparato.
Tras las averiguaciones, personal policial tendría la identidad de un sospechoso.