Lo que comenzó como un perverso acoso a través de una pantalla, casi termina en una tragedia sin retorno. Un sujeto de 22 años, que venía hostigando a una nena de 12 por redes sociales, viajó desde Buenos Aires hasta Ushuaia con un único y macabro objetivo: secuestrarla a plena luz del día.

La dramática secuencia se desencadenó cuando la víctima salía de almorzar y regresaba al Colegio Integral de Educación Ushuaia (CIEU) junto a un grupo de compañeros. En ese instante, el acosador la interceptó en plena calle. La agarró violentamente del brazo e intentó besarla por la fuerza, mientras le susurraba frases escalofriantes como "mi amor", "vamos, vamos" y "vení conmigo".

La nena se resistió con todas sus fuerzas, le rogó que la soltara y, gracias a la desesperada intervención de sus compañeros, logró zafarse y correr a refugiarse dentro del establecimiento. Lejos de frenar su locura, el agresor la persiguió hasta el hall central de la escuela, reventó a patadas la puerta de ingreso y, a los gritos, exigió hablar con el padre de la menor. El violento episodio terminó minutos después, cuando efectivos de la Policía provincial irrumpieron en el lugar y lo redujeron.

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El calvario para la familia no era nuevo. En junio, los padres ya lo habían denunciado penalmente por el constante hostigamiento virtual hacia la menor. Esto había derivado en una investigación por grooming y amenazas, sumado a que el degenerado había enviado mensajes intimidatorios a un grupo de WhatsApp integrado por alumnos de primer año. A este abultado prontuario, se le sumaron de oficio las acusaciones por tentativa de rapto y daños tras el demencial ataque en el colegio.

Sin embargo, pese a que el Juzgado de Instrucción Nº 3 del Distrito Judicial Sur dio por probada la autoría de los aberrantes hechos, la resolución final generó un fuerte impacto. Las pericias psiquiátricas determinaron que el sujeto padece un trastorno de salud mental que, al momento del ataque, le impedía comprender la criminalidad de sus actos o dirigir sus acciones. Por este motivo, fue declarado formalmente inimputable.

Al advertir el riesgo cierto e inminente que representa tanto para la sociedad como para sí mismo, la Justicia de Tierra del Fuego ordenó su internación de urgencia bajo estricta custodia policial en el área de Salud Mental del Hospital Regional. Allí permanecerá encerrado hasta que los peritos forenses determinen si está en condiciones de recibir el alta médica, mientras el caso continuará bajo la atenta supervisión del Juzgado de Ejecución y la Asesoría de Incapaces.