Un efectivo de la Policía de la Provincia, quien se encontraba franco de servicio, decidió recibir en su casa del barrio Tradición Oeste de la zona sur capitalina a una persona conocida y compartir bebidas alcohólicas. El visitante es un joven que tiene amputada una pierna, se moviliza con muletas y reside en el mismo complejo habitacional. El encuentro se realizó anteayer por la mañana. La charla entre ambos se habría extendido por varias horas y fue amenizada con un poco de música.
De acuerdo con la denuncia y las averiguaciones policiales, alrededor de las once de la mañana, habían consumido todas las bebidas. Ambos querían seguir reunidos un rato más y decidieron comprar más. Como los dos estaban solos en la casa y el visitante no iba a poder cargar las bebidas alcohólicas debido a su invalidez, el cabo primero se trasladó hasta un comercio de las inmediaciones para realizar las compras. Se demoró alrededor de diez minutos. La juntada se extendió hasta las 14.30, oportunidad en la que el discapacitado se retiró de la vivienda con rumbo desconocido.
El uniformado indicó que, posteriormente, inició una limpieza de su casa y se dirigió hasta un placar para buscar ropa, ocasión en la que comprobó que no estaba su arma de fuego reglamentaria. La buscó por todos lados, pero no halló la pistola Bersa Thunder, calibre 9 milímetros, que le habían entregado en octubre del año pasado. Tampoco encontró un revólver, calibre 32 largo, y un par de zapatillas.
El policía realizó la denuncia por el hurto de las armas de fuego y del calzado, y el inválido aparecería como principal sospechoso.
El fiscal Martín Silva ordenó que personal del Departamento Robo y Hurto se hiciera cargo de la investigación.
Fuentes de la investigación revelaron que, en forma paralela, se le inició un sumario administrativo al cabo primero, teniendo en cuenta la gravedad de la situación si la pistola 9 milímetros, de alto poder de fuego, estuviera en manos de un inepto o un delincuente.