Esta semana, Donald Trump provocó un tsunami de escala mundial. Impuso aranceles a todos los países que le exportan a los Estados Unidos y empujó a todos hacia una nueva era. La globalización, que cobró vuelo en los años ‘90, queda ahora tabicada, compartimentada, donde cada Estado nacional negocia y se maneja con sus propias reglas, ya no uniformes.
Trump no solo castigó a empresas extranjeras que exportan su producción a los Estados Unidos, como por ejemplo automotrices alemanas, sino también a firmas americanas: Apple produce más del 80% de sus celulares en China.
Javier Milei aprovechó el viaje que lo había llevado originalmente a los Estados Unidos, aun cuando no pudo obtener una foto y una reunión con Trump, que fuese el moño del acuerdo con el FMI, para subirse a la nueva ola, publica TN.
Dijo que adecuará la legislación argentina a los nuevos requerimientos del presidente norteamericano, mientras el canciller Gerardo Werthein negocia arancel cero para 50 productos que exporta el país a EE.UU.
Las medidas de Trump y la interpretación que se hace de ellas tienen, sin embargo, sus grises.
Trump y Milei son dos líderes de derecha radical, pero de impronta bien distinta. Mientras el presidente norteamericano es proteccionista y pretende fortalecer a la industria de su país; Milei es aperturista, partidario del libre mercado y de favorecer las importaciones. Quizás los industriales argentinos se sientan más cómodos con el magnate norteamericano que con el presidente argentino.
En ese sentido, Guillermo Michel, ex director General de Aduanas, explicó que “la Argentina no obtiene ningún beneficio con estas medidas impuestas por Trump. El mismo arancel lo tienen países que no están alineados con EE.UU., como Chile, Brasil, Colombia y el resto de los países de América.
“La industria argentina se va a ver claramente afectada con este arancel del 10%: le quita competitividad. Al ver el discurso de Trump rodeado de trabajadores y afiliados a sindicatos, da la pauta de que la Argentina, en comparativa, en materia de comercio exterior, está en el pasado. Creo que el programa económico que está impulsando el gobierno libertario apunta a un mundo no existe más: el mundo precrisis de Lehman Brothers”, apuntó.
Para los productos argentinos, será 10% más caro ingresar en Estados Unidos. A esto hay que sumarle el atraso cambiario que encarece la producción nacional. También, el derrumbe de los precios de las materias primas que exporta el país. Y mientras China respondió a Trump elevando los aranceles, no está claro lo que terminará haciendo la Argentina.