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La Provincia Historias caninas

Conmovedor: "Osito era un Ovejero con enanismo y la remamos 9 años"

"A pesar de su tamaño, tenía el carácter de un perro grande; si alguien no le caía bien, iba derecho a los tobillos", cuenta Gladys, vecina del Bº Parque. Lo difícil que fue criar a una mascota con esta condición.

En los últimos días se hizo viral en redes la historia de "Ranger", un pastor alemán con enanismo que cautivó a muchos con su tierno aspecto.

Al conocerse esa historia que este medio publicó en sus redes sociales, Gladys, una vecina del barrio Parque de la capital santiagueña, nos escribió para mostrarnos las preciosas imágenes de "Osito", también Ovejero (o Pastor) Alemán, que vivió casi una década con su familia, hasta que su cuerpo dijo basta en 2025.

"Murió el 11 de mayo del año pasado. La remamos siempre", cuenta para comenzar.

 

Cómo descubren su condición

"Desde el primer momento, al ver que era un Ovejerito y no crecía, me empecé a inquietar. Fui a la veterinaria, Dra. Marina Arce, que estuvo siempre con nosotros. Se le hizo un análisis de hormonas y se dieron con que no segregaba las hormonas del crecimiento, entonces descubren que era ese llamado 'enanismo pituitario'. De ahí pasamos a una ecografía. Me acuerdo que lo llevé al Dr. Prieto, cuando estaba en la calle Buenos Aires, y que antes de entrar me dijeron que si los órganos del perrito crecían a tamaño normal, iba a ser necesario sacrificarlo. Recuerdo que quedé llorando, esperando el resultado, pero cuando salieron, me dijeron que adentro estaba 'todo chiquito' y que vaya a mi veterinaria para que le den un tratamiento", relata Gladys.

Sus problemas de salud

"Como no sé si en Santiago se pueden conseguir las hormonas porcinas, que son las que hacen crecer por lo menos hasta un tamaño medianito, lo único que se podía hacer era darle el T4 eternamente, para regular su organismo. Con el paso del tiempo empezaron a surgir más problemas de salud, como artritis y artrosis. Hemos ido a la Dra. Massi también, que lo tuvo en su veterinaria porque un día se golpeó y quedó con la parte de atrás inutilizada, sin poder caminar. En los últimos tiempos también sufrió gastritis... O sea, yo he vivido pendiente de él, igual que mi marido, aunque conmigo era 'todo el día'. Tengo muchas imágenes de él. Digo que 'la remamos' porque cuando yo lo veía triste y que no se levantaba, era porque le dolía algo, entonces ya íbamos a la veterinaria —que gracias a Dios la tenía cerca—, lo alzaba 'como a un peluche' y lo llevaba".

Era más pequeño que un caniche mediano.
Era más pequeño que un caniche mediano.
En sesiones de kinesiología:

 

 

La fuerte personalidad de Osito

Gladys aclara que sus estrechas proporciones no debían confundirse con falta de personalidad: "Tenía el carácter de un perro grande, malo; era 'mal llevado'. Por eso yo nomás le tenía que dar los remedios, etc. Al que no le caía bien o no lo conocía, iba derecho a los tobillos. Por eso casi nadie quería venir a mi casa. Si no, cuando recibía visitas, lo tenía que alzar o meterlo en algún lado, porque se la pasaba mordiendo los tobillos".

Una crianza muy demandante

"La verdad es que sacrificamos vacaciones, salidas y mucho más para cuidarlo" (se le quiebra la voz). "Yo me emociono porque en el último tiempo notaba que él estaba cansado de tantos remedios, tantas inyecciones. Uno como creyente le va pidiendo a Dios que, bueno, si él está cansado, ya está... Y se me murió el año pasado, en mayo. La doctora venía aquí a ponerle el suero, a ponerle su medicación, y así fueron sus últimos días".

"Los últimos meses fueron de terror, porque encima, mi nieto me regala un cachorro que tuvo la mala suerte —a los 4 meses, aun con vacunas y siendo cuidado 'como un bebé', teniéndolo aquí adentro para que no lo muerdan, etc.—, porque no sé cómo ni dónde contrajo tétanos, que dicen que ya no hay.

El cachorro que le regaló su nieto.
El cachorro que le regaló su nieto.
A eso se sumó la desgracia de que ningún veterinario tenía suero antitetánico para frenar eso —que actúa como el suero que nos colocan a nosotros cuando nos pica una víbora—, así que estuvo una semana y se nos murió. Por eso, el año pasado fue de terror para nosotros. Me lo regalaron para tratar de superar lo de mi Osi y se fue de la peor manera. Era todo amor y juegos. La verdad es que no nos reponemos del todo. Y lo doloroso es que no hayan tenido con qué frenar lo que tenía", cierra su relato.

—S.F., redacción de NDW—

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