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La Provincia San Valentín

El amor romántico en la psicología y la sexología: mitos, tabúes y paradigmas

Al respecto, brindó su mirada la Lic. Daniela Marina Arias

Para entender desde otras perspectivas al amor o el amor romántico, también brindó su mirada la licenciada en Psicología Daniela Marina Arias, terapeuta Gestalt, sexóloga clínica, psicoterapia corporal, tanatóloga y terapia EMDR. La misma explicó cuáles son las consultas más frecuentes en salud mental con respecto a las parejas o los vínculos amorosos, principalmente en días especiales como San Valentín o el Día de los Enamorados; también, otros temas como el desamor en relación con el estrés, la ansiedad; paradigmas y conceptos alrededor del romance y del sexo.

Primeramente, acerca de las consultas actuales, analizó: “Suele incrementar la demanda de consultas terapéuticas en estas fechas, como San Valentín o aniversarios. Es interesante resaltar cómo diversos estudios en psicología vincular revelan que las fechas significativas actúan como disparadores emocionales: intensifican tanto la satisfacción como el malestar”.

“Como terapeuta gestáltica, entendemos que lo no resuelto tiende a emerger cuando algo del contexto funciona como 'figura', o sea, algo del entorno hace que ciertas situaciones que estaban en segundo plano pasen al centro de la escena. Estas fechas confrontan con interrogantes profundos como: ¿estoy donde quiero estar? ¿me siento elegido? ¿hay coherencia entre lo que muestro y lo que siento? Muchas veces no aparece un conflicto nuevo, sino que se hace visible algo que ya estaba latente”, explicó la profesional.

A su vez, siguió: “Es importante destacar que la terapia Gestalt es un enfoque psicológico humanista que coloca su foco en el darse cuenta de lo que la persona siente, piensa y hace en el presente, en el aquí y ahora, para integrar sus experiencias y asumir responsabilidad sobre aquello que elige”.

 

El desamor y las consultas frecuentes

Sobre cómo se afronta el desamor o el fracaso en las relaciones amorosas, en los tiempos actuales donde el estrés o la ansiedad están a la orden del día, indicó: “El desamor se puede conceptualizar como una experiencia de pérdida que puede activar procesos emocionales comparables a los del duelo. La evidencia psicológica muestra que las rupturas pueden generar síntomas ansiosos, alteraciones del sueño, rumiación mental (patrón de pensamiento repetitivo) e incluso impacto somático. Por ello, cuando una persona ya está atravesando estrés crónico, el sistema nervioso se encuentra más vulnerable, por lo que la vivencia suele ser más intensa. En consulta trabajamos tres ejes básicos: Reconocer y poder legitimar la emoción que está apareciendo; diferenciar entre la pérdida real y la idealización del vínculo; y fortalecer el autosoporte y la red afectiva. Asimismo, suelo escuchar frases como: “No extraño tanto a la persona, extraño cómo me hacía sentir”. Esa distinción es fundamental en el proceso terapéutico”.

Sobre las consultas más frecuentes que recibe o se dan en relación a vínculos amorosos o parejas directamente, planteó: “Las consultas más frecuentes en terapia no siempre tienen que ver con hechos extremos, sino con dificultades que se presentan en la vida cotidiana, como: dificultades a la hora de comunicarse, celos y desconfianza, dependencia afectiva (necesidad de validación, miedo al abandono, ansiedad desproporcionada ante conflictos, pérdida de espacios propios), desconexión sexual (disminución del deseo, falta de sintonía erótica, pérdida de la intimidad, relaciones sexuales sin implicación emocional, evitación del encuentro íntimo), sensación de soledad dentro del vínculo”.

“Retomando la literatura sobre apego, resalta que muchas dinámicas de pareja reproducen patrones aprendidos en la infancia. En términos clínicos, la pareja se convierte en escenario donde se activan inseguridades profundas y experiencias vinculares tempranas”, aclaró. Y siguió: “Por ejemplo, conductas como revisar el celular de la pareja suelen estar asociadas a inseguridades profundas y miedo al abandono, pero lejos de resolver la angustia, suelen deteriorar la confianza en el vínculo. Por ello, es muy importante iniciar un proceso terapéutico para poder comprender el porqué y el para qué estas conductas se ponen en evidencia y trabajarlas para mantener un vínculo saludable primero con uno mismo y luego con el entorno, en este caso la pareja. Cuando el vínculo se vuelve el único sostén identitario, la salud mental se resiente”, subrayó Daniela.

 

Nuevos paradigmas y la sexualidad

En otro tramo del diálogo, también hizo mención a si ha cambiado el paradigma sobre el hablar abiertamente de sexo o no: “Ha cambiado en términos culturales: actualmente corresponde hablar de sexualidad. Sin embargo, eso no siempre se traduce en mayor profundidad emocional. Es significativo esclarecer que la sexualidad va mucho más allá del acto sexual. Incluye la identidad, el deseo, la forma en que nos vinculamos, el modo en que habitamos nuestro cuerpo, fantasías, límites, valores y experiencias afectivas. Es una dimensión integral de la persona”.

“Diversos estudios en sexología clínica exponen que la dificultad no es la falta de información, sino la dificultad para hablar sobre deseo, erotismo, límites, fantasías y frustraciones, consensos, etc. Podemos decir que vivimos en una cultura de rendimiento, y eso también impacta en la intimidad: aparece ansiedad por tener un mayor desempeño, comparación constante y presión por 'funcionar' o por dar 'lo mejor de lo mejor'. Hablar de sexo involucra hablar de vulnerabilidad, y eso sigue siendo desafiante en nuestra actualidad”.

 

La intimidad en fechas especiales

Y en relación a la intimidad ante fechas como San Valentín, agregó: “La mayoría de fechas generan ciertas expectativas y sobre todo movilización. Y cuando la expectativa es rígida, la presión podría llegar a inhibir el deseo. La investigación actual sobre sexualidad muestra que el deseo no siempre es espontáneo; en relaciones largas, muchas veces es responsivo, es decir, surge a partir del encuentro y no necesariamente antes. También se observa con mucha frecuencia en personas con carga mental alta o con estrés. Sin embargo, culturalmente se espera que el deseo aparezca solo. Esa brecha entre ideal y realidad genera, por supuesto, angustia. El deseo sexual no se activa por obligación ni por una fecha especial; surge cuando hay conexión emocional, confianza y disponibilidad afectiva”.

En última instancia, dijo que en la actualidad las consultas suelen ser:

Disminución del deseo sexual asociada al estrés.

Pensamientos interruptores de contacto.

Ansiedad de desempeño en varones.

Impacto del consumo excesivo de pornografía.

Celos relacionados con el uso de redes sociales.

Inseguridades con respecto al cuerpo.

“La evidencia científica expone que el estrés sostenido afecta la respuesta sexual humana, ya que altera los sistemas neuroendocrinos involucrados en el deseo y la excitación. Por ejemplo, se suele escuchar en consultas sexológicas: "Lo quiero, pero estoy tan agotada mentalmente que no logro conectar con el deseo". Muchas veces la dificultad no es falta de amor, sino agotamiento psíquico”, enfatizó.

 

¿Existe felices para siempre?

Y al ser consultada si se puede mantener el deseo y el amor durante muchos años, ante grandes concepciones culturales como la del matrimonio “para toda la vida”, remarcó: “Sí, es posible, pero no ocurre de manera automática, se construye en el día a día. Los estudios sobre vínculos duraderos coinciden en algunos factores protectores”. Ellos son:

Comunicación emocional abierta.

Espacios individuales dentro de la relación.

Capacidad de tolerar la frustración.

Flexibilidad para reinventarse como pareja.

“El amor sostenido implica respeto, decisión, responsabilidad y acuerdos. La creencia de un 'felices para siempre', como un estado permanente, responde más a un ideal romántico que a la complejidad real de los vínculos humanos. Lo que sí es posible es construir un vínculo saludable que se renueva en el tiempo. “El amor duradero no es ausencia de conflicto”, concluyó.

Lic. Daniela Marina Arias
Lic. Daniela Marina Arias

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