El 1° de mayo trajo un respiro chico a las carnicerías barriales. Después de meses con ventas frenadas, el bono provincial y el Día del Trabajador empujaron la demanda.
Sin embargo, ese movimiento no alcanzó para relajar el bolsillo: el consumo sigue medido al detalle. En una recorrida de Nuevo Diario, se repitió la misma escena.
La gente entra, pregunta precios y lleva lo justo. Marcelo Soria, carnicero de zona sur, lo resumió: "Repuntó un poco por el 1° y el bono, pero la gente mide cada peso. Antes pedían tres kilos de asado, hoy llevan uno y medio y completan con cerdo. Tiene buen valor proteico y sale más barato".Esa preferencia se repite en otros mostradores. Silvia Leguizamón, propietaria de una carnicería de la zona oeste contó: "El bono ayudó, dio un respiro. Pero siguen ajustados". Así, entre el alivio del bono y la necesidad de estirar el dinero, el cerdo se volvió protagonista. Para los carniceros, la mejora es real pero frágil. El 1° de mayo logró que el asado estuviera en muchas mesas, sin que el gasto se descontrolara.