Momentos de altos niveles de estrés se viven antes, durante y después de los partidos de fútbol, principalmente por parte de quienes son personas muy emocionales o apasionadas. Eso, se suma a la ansiedad y la falta de relajación, ante los estímulos constantes, tanto por medios de comunicación, redes sociales y ámbitos cotidianos; todo eso no coopera para que quienes se sienten tensionados ante esta situación, puedan relajarse y, ante ello, en referencia al partido que se vivirá hoy entre Argentina e Inglaterra, es fundamental cuidar la salud mental.
Primeramente, la licenciada en psicología, Daniela Arias dijo: “El fútbol ocupa un lugar muy especial en nuestra cultura. No es solamente un deporte: es un espacio de encuentro, de identidad, de recuerdos compartidos y de emociones. Por eso es completamente esperable que cuando juega la Selección sintamos nervios, ilusión, alegría o incluso tristeza o frustración si el resultado no es el esperado. La diferencia aparece cuando dejamos de vivir el fútbol y comenzamos a ser vividos por él. Es decir, cuando la pasión deja de ser una elección y empieza a condicionar nuestra vida diaria. Si una persona no puede dormir varios días antes de un partido, deja de cumplir con sus responsabilidades, discute permanentemente con quienes piensan diferente o siente que su bienestar depende exclusivamente del resultado, ahí es importante detenerse y observar qué está pasando”.
“Generalmente, suelo dar un ejemplo: no es lo mismo que se acelere el corazón antes de un partido importante de Argentina que dejar de comer durante dos días porque no soportamos la incertidumbre. En ambos casos hay ansiedad, pero una forma parte de la vida y la otra empieza a generar sufrimiento. La clave no está en cuánto sentimos, sino en cuánto esa emoción interfiere con nuestra vida y nuestros vínculos”, añadió.
Estrés y Momentos de ansiedad
Sobre cómo se manejan estos momentos de estrés, cuando se viven partidos de fútbol en temporada de mundial, la profesional sostuvo que “primero hay que entender que ese estrés es, en cierta medida, esperable. Nuestro cerebro responde a la expectativa y a la incertidumbre activando nuestro organismo. Por eso aparecen las famosas "mariposas en el estómago", el corazón acelerado, la tensión muscular o la sensación de no poder quedarse quieto”.
“Lo importante es no pelearse con esas emociones, sino aprender a regularlas. Compartir el partido con personas queridas, evitar pasar todo el día consumiendo noticias o especulaciones si eso aumenta la ansiedad, hacer respiraciones lentas, descansar bien y mantener las rutinas habituales son estrategias que pueden colaborar en esos momentos. Desde la Psicología Gestáltica hablamos del ´darse cuenta´, de preguntarnos: ¿Qué estoy sintiendo en este momento?. A veces creemos que controlar una emoción es no sentirla, cuando en realidad es poder reconocerla sin que termine manejando nuestras elecciones y decisiones”, sostuvo.
“Además, recordar algo muy humano: el partido dura noventa minutos, pero nuestra vida continúa después del resultado. Poder poner las cosas en perspectiva nos permite disfrutar mucho más de la experiencia en el aquí y ahora”, añadió.
Consultas
Seguidamente, al hablar sobre las consultas que ha tenido, puntualizó: “Sí, suele ocurrir, especialmente durante competencias importantes. Pero me parece significativo aclarar que, en la mayoría de los casos, el fútbol no es el problema. Lo que sucede es que estos eventos funcionan como una especie de amplificador de situaciones que ya existían. Por ejemplo, una persona con ansiedad generalizada probablemente viva un partido decisivo con mucha más intensidad que alguien que no tiene esa predisposición. Lo mismo sucede con aquellas personas que tienen una gran necesidad de controlar todo o les cuesta tolerar la incertidumbre”.
“En las consultas, los partidos simplemente ponen en evidencia recursos emocionales que la persona ya venía necesitando fortalecer. El fútbol genera malestar en aquellas personas que se encuentran padeciendo un cuadro de ansiedad, por ejemplo, y muchas veces no lo identifican”, remarcó.
Recomendaciones
Por último, acerca de algunos consejos que podría brindar, planteó: “Mi principal recomendación es permitirse disfrutar. El fútbol puede ser una fuente muy valiosa de encuentro, de alegría y de sentido de pertenencia. No hay que dejar de emocionarse; al contrario, las emociones son parte de lo que nos hace humanos y es recomendable validarlas. Lo importante es que esa pasión no nos haga perder el equilibrio. Escuchar al cuerpo, descansar bien, alimentarse adecuadamente, hacer pausas si sentimos demasiada tensión y no reducir toda nuestra realidad al resultado de un partido son formas concretas de cuidar la salud mental”.
“También me parece fundamental respetar que no todos vivimos el fútbol de la misma manera. Hay personas que lloran un gol, otras que lo viven con tranquilidad y otras que simplemente no disfrutan este deporte. La salud mental también implica aceptar esas diferencias y no imponer una única forma de sentir y de pensar. Por último, si una persona nota que la ansiedad es tan intensa que aparecen ataques de pánico, un sufrimiento persistente o dificultades para continuar con su vida cotidiana, se sugiere consultar con un profesional. Es una forma de cuidado y de responsabilidad con uno mismo”, concluyó.