El cardenal Vicente Bokalic Iglic, arzobispo de Santiago del Estero y primado de Argentina, recibió ayer al equipo de Nuevo Diario y le brindó una entrevista exclusiva, a menos de dos semanas de la visita del papa León XIV a nuestro país.

Bokalic Iglic, que concelebrará –tal como lo adelantó este medio– el próximo martes 10 de noviembre la misa que el obispo de Roma presidirá en Córdoba, se refirió al mensaje que el sucesor de Pedro nos traerá, advirtió sobre la Inteligencia Artificia (IA) y la deshumanización, alertó sobre las adicciones, analizó las encíclicas Laudato si’ y Magnifi ca Humanitas, entre otras cosas. “El Papa tiene una visión mundial. Argentina no es el ombligo del mundo”, arremetió.

El mensaje

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El cardenal recomendó, de cara al mensaje que León XIV dará, que “no nos la creamos”, porque “somos una partecita de este planeta, de este universo” que tiene “tantas desigualdades, injusticias, violencias, guerras”. “Este mundo crea pobrezas, este mundo crea una tremenda desigualdad entre los pocos que tienen mucho y los muchos que no tienen nada. Esto no es nuevo: aparece en el documento de Puebla, de 1979, con el papa Juan Pablo II. Estamos hablando de una brecha de 40, 50 años; de una brecha que permanece. Y con inteligencia artificial, probablemente, se agrande porque muchos no van a tener acceso”, comenzó.

Según el arzobispo, “siempre digo: ‘¿Cuántos son los niños, adolescentes, jóvenes que no llegan al final del ciclo primario/secundario?’ ¡Son inmensa mayoría! Y, ¿cómo llegan? Pensando en esa realidad, ¿cómo se engancha a ese joven en este mundo donde va a necesitar manejar tecnologías? Están rengos para entrar en eso”.

El primado expuso que “esto va a traer una desigualdad cada vez más grande si no hay políticas de inclusión”.

“El papa León va a hablar sobre estas cosas: las políticas de inclusión, porque él ve la situación del mundo; él conoce también la situación de nuestra patria, de esta marginalidad, de esta pobreza que tenemos hoy… ¡Pero no nos olvidemos de que esta pobreza, si vamos a las estadísticas, lleva muchos años! De hecho, los documentos de la Iglesia la reconocen”, expresó.

El purpurado señaló que “hay momentos en los que (la pobreza) es mucho más cruda”, como “quizás, en estos, porque, de repente, hubo ajustes tremendos”.

Para el sacerdote, “el gran desafío es de la sociedad, de las autoridades: cómo podemos encontrar caminos para que esta brecha tremenda sea un poco más pequeña, cómo podemos incluir a tanta gente para que pueda vivir con un poco más de dignidad”.

¿Qué mensaje nos trae el papa?

- Seguramente, el Papa va a hablar sobre la dignidad de la persona, sobre la pobreza, sobre la marginalidad que hay en este momento, sobre tanta gente que no tiene posibilidades de acceder a una vida mejor. Son temas que tocan al Evangelio. La Iglesia está pisando tierra permanentemente, y nuestros agentes están metidos en las periferias, en el campo. Tenemos llegada a la información: "Va a hablar sobre las políticas de inclusión; él conoce la situación de nuestra patria, de esta marginalidad, de esta pobreza que tenemos hoy… ¡Pero no nos olvidemos de que esta pobreza, si vamos a las estadísticas, lleva muchos años!”.

¿Qué está pasando? ¿Cuál es la necesidad de nuestra gente? El Padre expuso que “acá no hay un Mesías que va a salvarnos”, por eso, “el tema es cómo nos ponemos de acuerdo”. “Hay responsables de generar este tipo de encuentros, de sentar en la mesa a gente que piensa distinto; no enemigos, sino que buscan cómo poder salir adelante. No va a ser a través de las agresividades: el Papa habla mucho de la ‘paz desarmante’, comenzado por las palabras. Acá hay que buscar canales de encuentro, de respeto. Reconocer que la otra persona tiene su verdad también. El camino es este para que tantas situaciones sociales, que duelen profundamente, sean diálogo”, estimó.

Las adicciones

Bokalic Iglic hizo hincapié en las adicciones, más precisamente las drogas ilegales.

“Le pongo un acento muy especial a las periferias. Hay un dato histórico, en este momento: la urbanización. Este fenómeno mundial, muy propio de América Latina. Mucha gente sale del campo, de las zonas rurales, y va a buscar los pueblos y las ciudades. Hay más medios, hay más posibilidades. Uno de los desafíos grandes, hoy en día, es la atención de esos inmensos cinturones que hay en las ciudades, donde se dan las pobrezas más grandes. El mismo desarraigo modifica a la persona. La búsqueda de nuevos horizontes, que hoy día están muy asociados a la falta de trabajo serio y estable, con su correspondiente salario justo. Aparecen los fenómenos de la inseguridad, la marginalidad; de las pocas posibilidades que tiene esta gente de las periferias a una buena educación, a la atención sanitaria, a la convivencia pacífica y, por supuesto, donde apareció esta lacra, como son las adicciones, particularmente, las drogas”, desarrolló. De acuerdo con el cardenal, “nuestras ciudades están traspasadas de droga”.

“Hoy día, se la nota en cualquier barriada. También, por supuesto, en los centros. Este es uno de los fenómenos que nosotros estamos atendiendo, como en la parte rural, todo el tema de las tierras, del acompañamiento al campesinado... Intentar que la gente viva en el campo y pueda desarrollarse allí. Sabemos, desgraciadamente, que están dejando las zonas rurales con muy poca gente y que crecen los ambientes ciudadanos. Esa es mi preocupación”, agregó.

La recepción del mensaje del Papa

El arzobispo sugirió que “esos mensajes dependen de con qué espíritu los recibamos”, porque “muchas veces, pensamos: ‘Esto lo dice para tal persona’ o ‘para tal sector’; por lo tanto, “cuando nos ponemos frente a eso, no estamos receptores: ‘¿Qué me dice a mí?’ o ‘¿Qué nos dice a nosotros?’ No pensemos que ‘ah, este (mensaje) es para tal sector’ o ‘ah, este mensaje es para tal partido’. Somos así…”. En ese sentido, el primado acusó “una mezquindad de pensamiento”. “Estamos cerrando una posible iluminación. Él viene a ayudarnos a abrir los ojos: ‘A ver, muchachos, así no va’. Para eso, hay que ser humildes para aceptar las cosas como vienen. Quizás tengamos que modificar conductas. Si recibimos con espíritu cerrado, ‘estoy en la justa’, nunca vamos a cambiar”, añadió.

"Muchas veces, pensamos: ‘Esto lo dice para tal persona’ o ‘para tal sector’; (por lo tanto,) cuando nos ponemos frente a eso, no estamos receptores: ‘¿Qué me dice a mí?’”.

El cuidado de “la casa común” y la IA

El purpurado fue consultado por Laudato si’ y Maginifi ca Humanitas, las encíclicas de Francisco y León XIV, respectivamente. Sobre la primera, destacó: “Fue un llamado de atención al mundo entero, no solamente a la Iglesia. A partir de ese momento, comienza a hablarse y a desarrollarse un montón de actividades en torno a este ambiente. Hay un llamado muy fuerte a las potencias económicas. El papa Francisco, junto con un grupo de científicos muy grande, aborda temáticas muy simples: el aire, el agua, el extractivismo, la desaparición de los bosques. Están degradando la naturaleza, y eso influye en todas las personas, fundamentalmente en las más pobres: no van a tener acceso a un agua buena, a un aire limpio; todo el tema de los basurales, de los desechos químicos, todo aquello que afecta al medio ambiente”.

Sobre la segunda, rescató: “Es algo que anticipó cuando asumió como papa, en mayo del año pasado: dijo que una de las preocupaciones es esta revolución tecnológica que estamos viviendo, que modifica las perspectivas. La Iglesia no está en contra, para nada, del adelanto tecnológico. Pone acento sobre ciertas cosas que provocan daños a la convivencia, a la humanidad. Hay cosas realmente hermosas y loables. Hay que volver a repetir: la Iglesia no está en contra, al contrario, reconoce todo lo bueno; pero puede llegar, cosa que estamos viendo, a una degradación de la persona en la convivencia humana: si no hay criterios, si no hay limitaciones, podemos estar perdiéndolo todo. Tiene que haber participación del Estado, con criterios éticos y morales, cosa que no aparece mucho”.

“Mi corazón está en Santiago del Estero"

El sacerdote reconoció que “fue inesperado todo esto”, en alusión a su designación como cardenal, la primacía, entre otras cosas que vivió en los últimos años. “En la mente y el corazón del papa Francisco, estaba esto. Sabía de la historia de la evangelización de la Iglesia en nuestra patria. Ahí apareció Santiago del Estero como la primera sede de la diócesis del país. A partir de ese hecho, ya se tomó estudio profundo, pausado, con respecto a esa evolución. Llegado el momento, él declaró como iglesia primada a Santiago del Estero. Me tocó, en ese momento... Este no fue un reconocimiento personal, para nada; este fue un reconocimiento histórico a cómo se dio la evangelización y el desarrollo de la Iglesia en nuestra tierra. El papa Francisco, con mucha honestidad, lo había dicho en una oportunidad: ‘En justicia, Santiago del Estero es la diócesis primada’. Lo venía madurando. Después llegó el título de cardenal, que es honorífico, una asesoría, una ayuda. El papa León nos convoca, cada tanto, para temas específicos: quiere escucharnos, quiere que los ayudemos en discernimiento”, rememoró.

"Mi corazón está en Santiago del Estero, con la misión que tengo como pastor de la Iglesia. Estoy para servir. De hecho, no es que me haya modificado mucho todo esto: sigo trabajando; sigo al mando, como siempre. Mi corazón, mi mente, están en Santiago”.

Asimismo, el Padre reveló que antes de que Francisco lo nombrara cardenal, “no estaba pensando en nada de eso”. “Mi corazón está en Santiago del Estero, con la misión que tengo como pastor de la Iglesia. Estoy para servir. De hecho, no es que me haya modificado mucho todo esto: sigo trabajando; sigo al mando, como siempre. Mi corazón, mi mente, mis tiempos, mis andanzas, mis preocupaciones, están en Santiago del Estero con todas las actividades eclesiales, tanto sea en la ciudad como en la zona rural”, finalizó.