Hay historias que te tocan el corazón de entrada y te devuelven la fe en la juventud. En las últimas horas, una publicación en las redes sociales comenzó a compartirse entre los santiagueños, no por un meme o una polémica, sino por el enorme orgullo de una madre hacia su hijo.
El protagonista de esta hermosa lección de vida es Luis Amerio, un changuito de apenas 12 años (en julio cumple los 13) del barrio Vinalar. Con sus tijeras, su máquina y un talento que viene puliendo desde que tenía 10 años, Luis ofrece cortes de pelo "a voluntad" entre los vecinos. ¿Su meta principal? Juntar pesito por pesito para poder comprarse su primera bicicleta con el fruto de su propio esfuerzo.
Su dedicación y seriedad no pasan desapercibidas para quienes lo conocen de cerca. Tal es así que su propio profesor de peluquería, Franco, se sumó a la publicación viral para inflar el pecho por su egresado: "Lo tuve como alumno, muy inteligente y respetuoso. Excelente niño. Y la felicito señora por el acompañamiento que le brindó todo este tiempo. Seguro llega lejos", le escribió públicamente.
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En un íntimo y emotivo diálogo con Nuevo Diario, su mamá Milagros abrió su corazón y contó que detrás de esta iniciativa hay una historia de resiliencia pura. Distintas circunstancias difíciles de la vida llevaron al pequeño Luis a atravesar momentos de mucha tristeza y desmotivación. Sin embargo, encontró en la peluquería —de la cual ya tiene su certificado oficial— un verdadero motor para salir adelante y volver a sonreír. En ese camino, su hermanito menor se convirtió en su sostén emocional y en el compinche que le da fuerzas a diario.
Sandra, que la pelea sola para que en la casa no falte un plato de comida, confesó que su hijo ve ese sacrificio y por eso insiste en valerse por sí mismo ("Mamá, yo quiero comprarme mi bici, pero con mi plata"). No obstante, la madre fue tajante ante este medio para despejar cualquier duda: en su casa, el estudio no se negocia. Sandra le exige firmemente que no descuide la escuela, inculcándole que la educación es la única fórmula infalible para conseguir cosas importantes en la vida. Luis cumple con creces: cursa el séptimo grado y, lejos de dejar los libros por hacer plata, compagina sus clases con los cortes para pagarse también la anhelada campera de egresaditos.
Aunque al principio el miedo al "qué dirán" o a las burlas en internet lo frenaba, Luis se armó de valor y le pidió a su mamá que publicara sus trabajos en Facebook porque él está decidido a seguir haciendo lo que ama. Una muestra inmensa de madurez, humildad y respeto que hoy moviliza a toda la comunidad.
Para agendar y dar una mano: Quienes deseen colaborar con el sueño de Luis solicitando un corte en el barrio Vinalar, pueden comunicarse directamente con su mamá, Milagros Argañaras, al teléfono 3855745254.