Impulsado por su fe y su promesa, Delfín Vicente Salazar, un vecino de Forres de 54 años, volvió a protagonizar una conmovedora peregrinación hacia el santuario del Señor de los Milagros de Mailín, utilizando únicamente una antigua bicicleta rodado 26.
Sin equipamiento deportivo, sin accesorios especiales y llevando solo lo indispensable para el viaje, el promesante recorrió largos kilómetros por rutas santiagueñas bajo el intenso sol, sostenido únicamente por su convicción espiritual.
Durante el trayecto, su imagen despertó admiración entre otros viajeros y fieles, quienes resaltaron su esfuerzo, sencillez y la fortaleza con la que avanzaba hacia su destino.
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Según expresó, cada tramo del recorrido representa una muestra de agradecimiento hacia el Señor de Mailín, a quien mantiene una profunda devoción desde hace años.
Su historia refleja el espíritu que caracteriza a miles de peregrinos santiagueños, quienes cada año llegan desde distintos puntos de la provincia y del país para renovar promesas, agradecer favores recibidos y fortalecer su fe.
Con sacrificio, humildad y una profunda entrega espiritual, Delfín volvió a convertirse en símbolo de la devoción popular que envuelve una de las celebraciones religiosas más importantes de Santiago del Estero.