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La Provincia

La responsable de sostener la obra de la santa se emocionó en la ceremonia

Enviado especial en el Vaticano. Fue la encargada, además, de la primera lectura durante la canonización de Mama Antula en Roma.

Durante la ceremonia de canonización de Mama Antula, que tuvo lugar ayer en Roma, la primera lectura estuvo a cargo de Fernanda Gonzalez, responsable de la Santa casa de Ejercicios Espirituales fundada por María Antonia de San José en 1775. Fernanda es una laica consagrada de la Arquidiócesis de Buenos Aires; Y dicha casa es monumento Histórico Nacional, uno de los edificios más antiguos de la ciudad y cuna de la Patria y de la Iglesia de Buenos Aires. En una charla con El Multimedio destacó el rol que tuvo y que tendrá la primera santa argentina en la Iglesia.

Al referirse sobre cómo vivió dicho momento, indicó: “La verdad que la celebración de hoy fue algo muy lindo, de mucha paz, todos reunidos, no sólo los que estábamos aquí en Roma, sino también todas las familias que nos seguían a través de los medios de comunicación. Se sentía la emoción de ver a esta primera santa argentina llegar a los altares y el compromiso de poder vivir un poco lo que ella nos quiere transmitir con su vida. Así que realmente estoy feliz, muy consolada en términos ignacianos, porque realmente esto es una gracia para el pueblo argentino y para toda la Iglesia Universal”.

“Ahora hay que caminar más todavía. Si Mama Antula caminó tanto para que Dios sea conocido ahí donde no se lo conoce, ahora tenemos que caminar mucho más los cristianos y sabiendo que ella nos puede iluminar con sus virtudes”, enfatizó.

Cuando fue consultada sobre si esperaban que esto sucediera tan rápido, sinceramente sostuvo que “sí, a nivel personal yo esperaba que se diera. Porque realmente el proceso fue largo, hubo mucho tiempo de espera y me doy cuenta que, el Papa Francisco que ya la conocía y la valoraba mucho en toda su obra, en cuanto se pudiera comprobar que el milagro era tal, no iba a dudar en poder canonizarla”.

Acerca de los posibles cambios que pueda generar en la iglesia, subrayó que “tengo un deseo. El deseo de que Mama Antula sea como un modelo de diálogo para todos. Ojalá mucho más también para los argentinos, porque así como ella tuvo la característica de poder recibir a todos por igual, bajo el mismo techo, creo que eso implica como un camino de diálogo con todos los estados, con todas las personas. Entonces me parece, sería una gracia enorme que nos ayude a dialogar más entre los argentinos. La unidad no se construye diciendo nada más, tenemos que estar unidos. La unidad se construye a través del diálogo, de sentarnos a ver qué pensamos cada uno, cómo trabajar por el bien común”.

“Socialmente podríamos cambiar un montón de cosas si imitáramos a Mama Antula. Tenía una misión concreta como consagrada también. Pero más allá de eso, socialmente creo que nos enseña a caminar de una manera distinta a los argentinos. Y muy lejos su imagen, de una mujer rebelde que protestaba, supo transmitirlo mejor y llevar el buen mensaje a todas las personas. Creo que eso nos tiene que alentar mucho”, sostuvo.

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