Luis Escañuela, párroco de Sagrado Corazón de Jesús, no conoció personalmente al papa Francisco; sin embargo, "su persona ha marcado prácticamente toda mi vida sacerdotal".
"Él ha comenzado a ser Papa un año antes de que yo ingresara al seminario. Aún recuerdo cuando fue elegido, la emoción que sentí... Me llevó varios días ver la misma elección", rememoró ayer –en diálogo con Nuevo Diario–.
De acuerdo con Escañuela, Francisco "fue un pastor que marcó el rumbo, más con su vida que con sus palabras".
"Nos enseñó lo que debe ser un pastor, lo que debe ser un sacerdote", ratificó.
En rigor, el Papa lo "ayudó a entender el sacerdocio no como una posición, sino como un servicio" y a la Iglesia "no como un lugar de perfección, sino como un espacio de misericordia".
"Sus mismos gestos: la cercanía con los pobres… Su modo de vivir, sencillo… Su insistencia en salir y no quedarse cómodos", destacó.
Por último, el sacerdote reconoció que el Sumo Pontífice "me enseñó y nos enseñó a todos a enunciar el evangelio", el cual "no pasa por grandes discursos, sino por coherencia" y "por el encuentro con el otro".
"Su testimonio confirmó el camino que llevo en mi vida sacerdotal. Me ayudó a no perder de vista lo importante: ser un sacerdote cercano, humano y 'con olor a oveja', como él decía", concluyó.