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Servidores Padre Pierre, con tres décadas de compromiso y fe junto al Señor de los Milagros de Mailín

El grupo se prepara para participar una vez más de la festividad en honor al Señor de los Milagros de Mailín, reafirmando su misión de servicio. Sobre ello habló Gustavo Navarrete.

Entre los grupos de servidores activos de la comunidad católica de Santiago del Estero se encuentran los Servidores Padre Pierre, un nombre cargado de historia, entrega y profundo compromiso con el prójimo. Como cada año, ya ultiman detalles para viajar y formar parte de la fiesta grande en honor al Señor de los Milagros de Mailín, una de las manifestaciones de fe más convocantes del norte argentino.

El grupo tuvo su inicio en 1994, cuando realizó su primer servicio durante el Congreso Eucarístico Nacional celebrado en la provincia. Aquella experiencia marcó el comienzo de un camino que, con el tiempo, se consolidaría como una misión sostenida en la fe y la vocación comunitaria. Al año siguiente comenzaron a prestar servicio en el Santuario de Mailín, tarea que desempeñan de manera ininterrumpida hasta la actualidad.

Durante los días centrales de la festividad, las responsabilidades asignadas son múltiples y fundamentales para el desarrollo ordenado de la celebración. Entre ellas, la custodia de la imagen cuando se encuentra en el templete, el ordenamiento del tránsito en la calle principal y en el sector del árbol sagrado, así como el control de los puestos de venta ubicados en el perímetro del santuario.

Además, los servidores cumplen una función clave en la organización del ingreso de los fieles, facilitando el acceso para presenciar las misas y acercarse a bendecir objetos religiosos durante los cuatro días que dura la fiesta grande. Su presencia silenciosa pero constante permite que miles de peregrinos puedan vivir la experiencia con mayor tranquilidad y recogimiento.

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Este año, los integrantes del grupo Padre Pierre partirán el jueves por la mañana rumbo a la localidad de Mailín. Gustavo Navarrete, miembro fundador del grupo, explicó en diálogo con Nuevo Diario que el viaje demanda aproximadamente dos horas y que, al llegar, la primera actividad consiste en participar de una reunión junto a todas las agrupaciones de servidores de la provincia.

En ese encuentro inicial, el párroco a cargo del santuario brinda la bendición a cada uno de los servidores, encomendándolos a la misión que deberán cumplir durante las jornadas festivas. Se trata de un momento cargado de simbolismo y emoción, que renueva el sentido de pertenencia y el espíritu de servicio de cada participante.

“Para mí es muy emocionante poder viajar y participar cada año de esta celebración. Mi corazón está siempre allá, hay una sensación general muy especial. Además, participamos y servimos en otras actividades durante el año, pero en estas fechas es algo trascendental para todos”, expresó Navarrete, reflejando el sentimiento compartido por el grupo.

El paso del tiempo también dejó su huella en la conformación del equipo. Según recordó, en 1995 eran alrededor de 150 los integrantes que formaban parte del grupo de servidores. Con los años, muchos fueron reasignados a otras parroquias y comunidades, y tras 2009 y 2010 el número se redujo a cerca de 60 personas.

Actualmente, el grupo está integrado por 45 servidores, de los cuales 32 viajarán este año para cumplir funciones en la festividad. A lo largo de los años, cada integrante recibe una credencial identificatoria que certifica su misión. “Yo tengo las 26 credenciales de todos estos años que he viajado y participado de esta celebración”, comentó Gustavo, con visible emoción.

El nombre del grupo no es casual. Tras su nacimiento en 1994, meses después enfrentaron el fallecimiento del padre Pedro Fills Pierre, figura muy querida en la comunidad. “No dudamos ninguno en que su nombre era el que debía llevar este grupo. Su legado, su enseñanza y su mensaje son los que nos guían y nos acompañan siempre”, señaló Navarrete.

Muchos de los actuales integrantes conocieron de cerca al sacerdote, quien tuvo un rol destacado en la provincia y fue un fuerte impulsor de grupos carismáticos de jóvenes. Hoy, a tres décadas de aquel inicio, los Servidores Padre Pierre continúan honrando esa herencia espiritual, reafirmando su compromiso con la fe, el orden y el acompañamiento fraterno en una de las celebraciones más significativas para el pueblo santiagueño.

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