Este 11 de febrero se conmemora un hito que quedará grabado para siempre en la memoria religiosa y cultural de Santiago del Estero: el segundo aniversario de la canonización de María Antonia de Paz y Figueroa, nuestra querida Mama Antula.
El obispo de Añatuya, monseñor José Luis Corral, recordó con emoción aquella jornada histórica en la Basílica de San Pedro, donde, junto al Papa Francisco, una mujer de nuestra tierra fue elevada a los altares, convirtiéndose en un faro de esperanza para toda la nación.
Para el obispo, estos dos años han sido testigos de una "siembra lenta, pero que ya produce frutos de mucho bien". La figura de Mama Antula ha dejado de ser una referencia histórica para convertirse en una presencia viva que puebla el territorio argentino a través de capillas, grutas y, sobre todo, en la internalización de su espiritualidad en grupos misioneros, universitarios y movimientos sociales.
Un modelo de evangelización y compromiso social
El legado de Mama Antula trasciende las fronteras de los templos. El Padre Obispo destacó que su modo de evangelizar —promoviendo la dignidad de hombres y mujeres en su época— hoy inspira a diversos sectores de la sociedad. Su figura nos invita a:
- Ser "sal y levadura": Aportar desde nuestro lugar a la transformación de la sociedad, buscando el bien común y la justicia.
- Creatividad misionera: Seguir las huellas que ella y el Santo Cura Brochero trazaron, encontrando modos nuevos y valientes de hacer presente el mensaje de amor en la actualidad.
- Fortaleza en el encuentro: No bajar los brazos y fortalecer el "gran nosotros", ese sentido de comunidad y familia donde todos nos necesitamos para sostener sueños y compartir dolores.
"Que Santa Mama Antula siga siendo de Santiago del Estero y para el mundo entero esta figura luminosa que nos transmite la luz del Evangelio y la belleza de las bienaventuranzas", expresó el obispo Corral.
Una intercesora para tiempos difíciles
En este aniversario, la Iglesia de Añatuya y de toda la provincia eleva una oración especial a la santa santiagueña. Se la reconoce como la "peregrina" que lleva el amor de Dios allí donde no es conocido, pidiendo su intercesión por la Patria y por cada santiagueño que, en esta hora de la historia, necesita una gracia especial o la fuerza para seguir adelante.
Mama Antula, con su caminar incansable por los senderos del interior, nos sigue convocando al encuentro y a la reciprocidad, recordándonos que en la unidad de nuestro pueblo reside nuestra mayor fortaleza.
En tanto, la población santiagueña desde hace 2 años es centro de atención, pero es gracias a la entrega de una mujer hace más de 200 años, con lo que fueron los ejercicios espirituales y el legado a no rendirse, para poner siempre por delante la fe inquebrantable a Dios.