Pocas rivalidades mundialistas tienen el peso histórico de Argentina e Inglaterra. Cada enfrentamiento entre ambas selecciones quedó grabado en la memoria de los hinchas por distintos motivos: decisiones arbitrales polémicas, actuaciones inolvidables y un trasfondo histórico que hizo que cada partido fuera vivido con una intensidad especial.
Hasta el momento, ambos seleccionados se enfrentaron cuatro veces en una Copa del Mundo.
Inglaterra 1966: el partido de la polémica
El primer duelo se disputó el 23 de julio de 1966, por los cuartos de final del Mundial organizado por Inglaterra.
El encuentro terminó con triunfo local por 1 a 0, gracias a un gol de Geoff Hurst.
Sin embargo, el episodio que marcó el partido fue la expulsión del capitán argentino Antonio Rattín. El árbitro alemán Rudolf Kreitlein lo expulsó por supuesta protesta, aunque el futbolista nunca comprendió la explicación debido a la barrera idiomática.
Antes de abandonar el campo, Rattín se sentó sobre la alfombra roja destinada a la reina Isabel II, una imagen que dio la vuelta al mundo y quedó como uno de los momentos más recordados de aquel Mundial.
México 1986: la tarde eterna de Maradona
El segundo enfrentamiento llegó el 22 de junio de 1986, nuevamente en cuartos de final.
El contexto era muy distinto. Apenas cuatro años antes había ocurrido la Guerra de Malvinas, por lo que el partido adquirió una enorme carga simbólica para ambos países.
Aquella tarde, Diego Armando Maradona protagonizó una actuación que pasó a la historia.
Primero convirtió el célebre gol conocido como "La Mano de Dios", utilizando su mano izquierda para superar al arquero Peter Shilton.
Apenas unos minutos después marcó el considerado por muchos como el mejor gol de todos los tiempos. Arrancó desde la mitad de la cancha, dejó atrás a cinco jugadores ingleses y al arquero antes de definir con enorme calidad.
Gary Lineker descontó para Inglaterra, pero Argentina ganó 2 a 1, avanzó a las semifinales y posteriormente conquistó su segunda Copa del Mundo.
Francia 1998: una definición inolvidable
Doce años más tarde, argentinos e ingleses volvieron a encontrarse, esta vez en los octavos de final.
Fue uno de los mejores partidos del torneo.
Alan Shearer abrió el marcador para Inglaterra mediante un penal y Gabriel Batistuta empató también desde los doce pasos.
Luego apareció Michael Owen con un espectacular gol para devolverle la ventaja a los europeos.
Antes del descanso, Argentina igualó gracias a una brillante jugada preparada que terminó definiendo Javier Zanetti.
En el complemento, Inglaterra sufrió la expulsión de David Beckham, quien vio la tarjeta roja tras una reacción contra Diego Simeone.
Después del empate 2 a 2 y del tiempo suplementario, la clasificación se definió desde el punto penal.
El arquero Carlos Roa fue una de las grandes figuras y Argentina terminó imponiéndose 4 a 3, avanzando a los cuartos de final.
Corea-Japón 2002: la revancha inglesa
El último enfrentamiento entre ambos en un Mundial se produjo durante la fase de grupos de Corea-Japón 2002.
El partido terminó con victoria inglesa por 1 a 0 gracias a un penal convertido por David Beckham, quien tuvo su revancha personal luego de la expulsión sufrida cuatro años antes.
Argentina generó situaciones para empatar, pero no logró romper la defensa inglesa.
Aquella derrota fue determinante para que el equipo dirigido por Marcelo Bielsa quedara eliminado en la primera fase, en una de las mayores sorpresas del torneo.
Un historial parejo
La historia mundialista entre ambas selecciones muestra una gran paridad.
Argentina obtuvo dos victorias, una de ellas por penales, mientras que Inglaterra consiguió dos triunfos en tiempo reglamentario.
Más allá de los números, cada enfrentamiento dejó momentos imborrables que forman parte de la historia de la Copa del Mundo.
Una rivalidad que trasciende generaciones
Los cruces entre Argentina e Inglaterra no solo quedaron marcados por el fútbol, sino también por el contexto histórico que los rodeó. Desde la polémica expulsión de Rattín en 1966 hasta la inolvidable actuación de Maradona en 1986 y la dramática clasificación por penales de 1998, cada partido alimentó una rivalidad que sigue siendo una de las más emblemáticas del deporte.
Aunque el último enfrentamiento mundialista ocurrió hace más de dos décadas, el recuerdo de aquellos encuentros permanece intacto y cada posible cruce entre argentinos e ingleses sigue despertando una expectativa especial entre los aficionados al fútbol.