La noche del 30 de octubre de 1975, mientras los jóvenes de Greenwich, Connecticut, se preparaban para celebrar Halloween, un crimen estremeció a una comunidad acostumbrada a la tranquilidad. Martha Moxley, una adolescente de 15 años, salió de su casa para reunirse con amigos y nunca regresó.

Su madre, Dorothy, comenzó a preocuparse cuando las horas pasaban y su hija no aparecía. Cerca de las dos de la madrugada intentó comunicarse con sus amistades y con las familias de los jóvenes que habían compartido la noche con ella. Al no obtener respuestas, acudió a la Policía para denunciar su desaparición.

La búsqueda continuó durante la mañana siguiente, hasta que una amiga de Martha encontró su cuerpo debajo de un árbol, en el jardín trasero de su propia vivienda. La adolescente había sido brutalmente golpeada con un palo de golf que se rompió durante el ataque.

Publicidad

El hallazgo dio inicio a una investigación compleja que atravesó generaciones, involucró a una familia relacionada con los Kennedy y terminó convirtiéndose en uno de los casos criminales más polémicos de Estados Unidos.

Una noche de Halloween que terminó en tragedia

Martha vivía junto a sus padres, Dorothy y David, y su hermano mayor, John. Aquella tarde había salido de su casa alrededor de las 18.30 para encontrarse con varios amigos del vecindario.

Durante la noche recorrieron las calles, realizaron algunas bromas propias de la víspera de Halloween y visitaron distintas viviendas. En ese recorrido también llegaron hasta la propiedad de los Skakel, una familia que vivía frente a la casa de Martha.

Entre los integrantes de ese grupo estaban Tommy y Michael Skakel, dos hermanos adolescentes que conocían a la víctima. Durante el encuentro, Martha y Tommy compartieron algunos momentos de intimidad y se besaron detrás de un cerco de plantas.

A medida que avanzaba la noche, los demás jóvenes comenzaron a retirarse. Martha y Tommy permanecieron juntos durante algunos minutos más. Según la primera versión del muchacho, ella finalmente regresó a su casa y él fue la última persona conocida que estuvo con la adolescente antes de su muerte.

Sin embargo, con el paso de los años, sus declaraciones sobre aquella noche cambiaron y aparecieron nuevos interrogantes.

El arma del crimen y las primeras sospechas

Los investigadores reconstruyeron que el ataque comenzó en la entrada para vehículos de la propiedad de los Moxley. Allí encontraron rastros de sangre y determinaron que el cuerpo había sido arrastrado aproximadamente 21 metros hasta el jardín trasero.

La autopsia reveló que Martha había recibido numerosos golpes en la cabeza con un palo de golf número seis. Algunos fragmentos del arma aparecieron junto al cadáver, mientras que una parte nunca pudo ser recuperada.

Las pericias permitieron relacionar el palo con un juego de golf perteneciente a Ann Reynolds Skakel, madre de Michael y Tommy. Este descubrimiento colocó a la familia bajo la lupa de los investigadores, aunque no permitió identificar directamente al responsable.

Las sospechas se concentraron inicialmente en Tommy, por haber sido una de las últimas personas que compartió tiempo con Martha, y en Kenneth Littleton, un tutor de 23 años que acababa de comenzar a trabajar para los Skakel.

Sin embargo, las autoridades no consiguieron reunir pruebas suficientes para presentar cargos contra ninguno de ellos. La investigación perdió impulso y, con el paso del tiempo, el asesinato quedó sin resolver.

Una familia vinculada al poderoso clan Kennedy

El apellido Skakel convirtió el caso en un asunto de enorme repercusión pública. Rushton Skakel, padre de los adolescentes, era hermano de Ethel Kennedy, viuda del senador estadounidense Robert F. Kennedy.

Ese vínculo familiar alimentó las especulaciones sobre las posibles influencias que podían rodear a los sospechosos y generó cuestionamientos acerca de la manera en que avanzaba la investigación.

La familia dejó de colaborar con las autoridades en enero de 1976, lo que complicó todavía más las pesquisas. Durante años, no hubo detenciones ni pruebas concluyentes que permitieran esclarecer el homicidio.

El caso permaneció prácticamente estancado hasta que, durante la década de 1990, una serie de investigaciones periodísticas y nuevos testimonios volvieron a ponerlo en el centro de la atención.

La familia Skakel: Michael (izquierda) y Tom (derecha), parados en el centro (La Tercera)
La familia Skakel: Michael (izquierda) y Tom (derecha), parados en el centro (La Tercera)

Los testimonios que apuntaron contra Michael Skakel

Uno de los principales impulsores de la reaparición del caso fue el periodista y escritor Dominick Dunne, quien conocía de cerca el dolor de perder a un familiar por un asesinato: su hija, la actriz Dominique Dunne, había sido asesinada en 1982.

Después de conocer a Dorothy Moxley, Dunne comenzó a interesarse por el crimen y publicó en 1993 la novela Una temporada en el purgatorio, inspirada en el asesinato de Martha.

Años más tarde, el periodista accedió a documentos de una investigación privada contratada por la familia Skakel. Entre los datos que llamaron la atención aparecían declaraciones de Michael sobre sus movimientos durante la noche del crimen.

Según esos documentos, el joven había reconocido que regresó al vecindario y se acercó a la ventana de la habitación de Martha. También surgieron testimonios de antiguos compañeros de un establecimiento educativo de Maine, donde Michael había sido enviado por problemas de conducta.

Algunos de ellos aseguraron que Skakel había realizado comentarios en los que se atribuía el asesinato y afirmaba que nunca terminaría en prisión debido a las conexiones de su familia.

El exdetective Mark Fuhrman también investigó el caso y publicó en 1998 el libro Murder in Greenwich, en el que señaló a Michael como principal sospechoso y planteó que el ataque podía haber sido motivado por celos relacionados con la cercanía entre Martha y su hermano Tommy.

La aparición de estos elementos impulsó a las autoridades a reabrir las investigaciones y convocar a un gran jurado especial.

La condena que terminó siendo anulada

En enero de 2000, Michael Skakel fue acusado formalmente por el asesinato. Para entonces tenía 39 años y habían transcurrido casi 25 años desde la muerte de Martha.

El juicio comenzó en 2002. La fiscalía presentó los testimonios de antiguos compañeros de Michael, quienes aseguraron que había realizado comentarios comprometedores sobre el crimen. También se analizaron escritos personales de la víctima y otros elementos vinculados con su relación con los hermanos Skakel.

La defensa cuestionó la credibilidad de los testigos y sostuvo que no existían pruebas físicas que demostraran la participación de su representado.

Pese a los cuestionamientos, el 7 de junio de 2002 el jurado declaró culpable a Michael Skakel. Meses después recibió una pena de entre 20 años y prisión perpetua.

Después de casi tres décadas, la familia Moxley creyó que finalmente había obtenido justicia. Sin embargo, la resolución judicial no fue definitiva.

Los abogados del condenado cuestionaron el desempeño de su defensor durante el juicio y argumentaron que no había investigado adecuadamente una línea de defensa relacionada con un testigo que podía respaldar la coartada de Michael.

En 2013, un juez anuló la condena y ordenó realizar un nuevo juicio. La disputa continuó en los tribunales superiores de Connecticut y, aunque inicialmente la sentencia fue restablecida, en mayo de 2018 la Corte Suprema estatal volvió a dejarla sin efecto.

La decisión se fundamentó en que Skakel no había recibido una defensa legal adecuada. Esto no significó que fuera declarado inocente, sino que la condena original ya no podía sostenerse jurídicamente.

La decisión que dejó el crimen sin una respuesta definitiva

El último capítulo llegó el 30 de octubre de 2020, cuando se cumplieron 45 años del asesinato de Martha Moxley.

Ese día, la fiscalía anunció que no impulsaría un nuevo juicio contra Michael Skakel. De esta manera, se cerró la posibilidad de continuar el proceso penal en su contra.

El acusado había pasado más de una década en prisión, pero recuperó la libertad después de que se anulara su condena. Nunca volvió a recibir una sentencia definitiva por el homicidio.

Décadas después de aquella noche de Halloween, el asesinato de Martha continúa siendo uno de los casos más controvertidos de la historia criminal estadounidense. Hubo sospechosos, investigaciones, testimonios y una condena que terminó sin efecto, pero nunca se estableció judicialmente quién fue el responsable de terminar con la vida de la adolescente.